Sólo pensando en las fuentes de los lugares que conocí se me hace la boca agua y lo utilizo para mitigar la sed mientras conduzco por las autopistas de la Meseta y las que me acercan a la Costa del Mediterráneo.
Había escrito ya sobre las más utilizadas, no me gusta ese término, pues prefiero decir familiares, porque expresa el afecto que se siente hacia esos lugares cuasi sagrados, míticos que hay en todos los pueblos, las fuentes.
Hubo un tiempo, de mi infancia, en el que en casa se hablaba de la posibilidad de irnos a una casería de la zona central de Asturias, no sé si por Noreña, donde parece ser que existía una granja donde pedían una familia para atenderla. Las condiciones que ofrecían eran bastante mejores que las que teníamos con nuestro pequeño latifundio de medio centenar de áreas en propiedad. Confieso, que la pérdida de contacto con mis abuelos y demás familia, vecinos, amigos y todo el conjunto escolar, maestro incluido, representaba una tragedia para mí y me dediqué unas cuantas semanas avisando del que me parecía inminente acontecimiento.
Cuando hube avisado a todo el mundo, me di cuenta que me quedaba algo más por hacer. No era otra cosa que despedirme de las fuentes más cercanas. A las otras, me pareció suficiente con dedicarles un breve recorrido imaginario.
Quien no haya probado a beber del chorro de una fuente, ya sea usando las palmas de las manos y dejando irse el agua por entre los dedos, o bien hundiendo la boca en el arroyo de su manantial, no puede entender lo que me pasaba.
Al fin, todo quedó en un proyecto y nos quedamos donde estábamos, para mi alegría.
Cuando llegue la Noche de San Juan, pasadas ya las doce, no olvides, si tienes la oportunidad, acercarte a beber la flor del agua en tu fuente predilecta. Es una fecha mágica ya desde la noche de los tiempos, como se suele dice. Ya sabemos que San Juan el Bautista, bautizó en el río Jordán, nada más ni menos que al divino Jesús. Qué mejor fecha que la de su festividad, para agradecer a la fuentes el bien que aportan para nuestra salud siendo su elemento totalmente insustituible para la vida del Planeta. Y qué poco cuidado se tiene con ellas, Las que antes apagaban nuestra sed de chiquillos, ahora tienen cegada su cañería. Ya no pueden recuperarse jamás las de Golondrón, Jorimiga, Llastrucas. La fuente de la O, sigue donde estaba, unos metros más arriba de la Fuente los Vaqueros, manantial que era llevado para el abastecimiento del pueblo de Porrúa. Pero en mi última visita, no fui a encontrar la losa donde había grabada toscamente una circunferencia. De ahí su nombre. Hasta el momento, no encontré a nadie que me diese razón ni de su origen en el tiempo, ni de su final. Desconozco si quedó registrado en algún documento.
Puede aún encontrarse la fuente de Patica de la que tantas veces bebía yo cuando andaba por Mañanga. Abrevando allí las vacas o llenando la vasija para apagar la sed en plena labor de la yerba, coincidía muchas veces con Aurorita de los Carriles o con sus hermanos Emiliano y José, hijos de Miguel y Elena. A veces con ella me encontraba también a su amiga Angelines, nieta de mi bisabuela Lisa, porque la fuente de Las Melendreras, donde tenía la cabaña, sufría el estiaje.
Aún quedan algunas más, pero son pequeños manantiales que sólo conocen ya muy pocos: La Retuerta, El Sapu, La Churra, La Arenal, El picón de los Riucos, Fuenteberrosa, Santa Marina y alguna más. Les iré informando. Todo sea por que no se pierdan ni los nombres y, en la medida de lo posible, tampoco sus aguas. Las fuentes, como las playas y las cuevas, no tienen dueño. El agua es de todos. Que cada lector, haga un repaso de las que tiene en su lugar; con toda seguridad, para él son muy importantes, tanto como para mí las que doy cita aquí.
Me recordó mi vecina Rosi que no me olvide contarles que con el agua de La Jornica se bautizaron los parragueses. Y peredanos, añado. También se llena con ella la pequeña pileta de piedra para santiguarse al entrar o al salir de misa.
Es también, la misma agua con que se llena el calderín del hisopo para bendecir a los animales que desfilan ante su patrón, San Antón. Y la que bendice los ataúdes y las fosas del cementerio.
Algunas canciones de enrame de fuentes en Parres de Llanes:
I
Vamos a enramar la fuente,
la fuente de la Jornica
que con el agua que mana
se consagra y se bautiza.
II
Vamos a enramar la fuente,
la fuente de la Jornica,
donde todos los años crían
un papín y una cerica.
III
Los anabios del Cuera
bien haya quien los cortó.
Los cortó Rosa Sobrino
y un galán que le ayudó.
IV
Vamos a enramar la fuente,
la fuente del Cañu nuevo,
con los anabios del Cuera,
y con la flor del romero.
V
La fuente enramada está,
la fuente enramada queda.
La fuente enramada está
con dos arcos y banderas.
(Apuntes cedidos gentilmente por Rosi Sobrino Arenas)

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