AL LECTOR:

Narraciones de hechos y acontecimientos recordados por el autor; otras recogidas de la tradición oral y escrita.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

ROMANCES, TROVAS Y OTROS ESCRITOS POPULARES: PORRÚA (II)


Nueva excursión de la gente de Porrúa a Cuera, en 1948, relatada por Armando Romano Sánchez

I
Tiene el pueblo de Porrúa
gente muy aventurera
y aquí tenéis el ejemplu
de una excursión que fue a Cuera.
II
Manuela queda encargada
para subir la bebida,
como anda tan apurada,
en el pueblo se le olvida.
III
La mujer de Serafín
se levanta la primera
y dice a la rapacina:
"anda que vamos a Cuera"
IV
Después de masar la torta
y preparar el arroz,
asoma encima la puerta
y a Su Los Robles da un voz.
V
Tere sal de la cama
más deprisa que volando
como cuando está la madre
en la cocina llamando.
VI
Armando que despertó
y la vio ya levantada,
conmovido preguntó:
¿Adónde vas tan apurada?
VII
No se lo quería decir,
pero si es que te interesa,
voy a subir pel Cabañucu
y bajar por Sal de la Pesa.
VIII
Harta de estar en Jogos
la mujer de Manuel Pérez
vino muy enfurecida
a la cabaña de Tere.
IX
Cándida que la ve,
ni corta ni perezosa,
va a la cabaña y se pone
el vestidín color rosa.
X
Salieron de la cabaña
Manuela y María Selina
y en Su los Robles se juntan
a Cándida y a Lupina.
XI
Tere quedaba en la choza
revolviendo la cuayada
y, al ver marchar las otras,
arranca desesperada.
XII
Quedan las cabañas solas,
no siendo la de Vicenta,
porque allí llega Gabriel
encargáu de hacer la renta.
XIII
Cuando pasan por La Va,
a medio hacer las labores,
invitan para viajar
a la tía Rosa y a Dolores.
XIV
Ellas contestan así:
"Nosotras de buena gana,
pero están Colás y Pío
con muchísima galbana.
XV
Cuando pasan por Los Jogos,
Melina empezó a llorar,
porque su madre la dijo
que se tenía que quedar.
XVI
Ya doblaron a Los Texos
cinco mujeres del Valle,
una era de la Jorcada
y las otras de La Calle.
XVII
Otra que las acompañaba
era del barrio Sorvilla
que quedaba en la cabaña
llorando a la su Chiquilla.
XVIII
Con ellas va Belarmino,
pero este no es criticado,
que siguiendo su camino,
va a recoger el ganado.
XIX
Pasando por Calicantu
invitaron a María
y ellas les dijo que no,
porque ya lo conocía.
XX
Al pasar por Cotariellu,
invitaron a Constantina
que si quería venir,
con ellos, a ver la mina.
XXI
Tiene que estar con el toru,
por si acaso vienen vacas
y, además de todo eso,
tiene que sacar patatas.
XXII
Cuando pasan por Las Pipas
dijo Celesto Sobrino:
"en excursiones bonitas
no debe faltar el vino"
XXIII
Milio, el del Pozu Manxón,
muy entroncáu en La Peña,
vio pasar a la excursión;
creyó que iban a Carreña.
XXIV
Cuando van atravesando
por onde La Llosa Vieya,
vieron en La Vega el Cobu
a Manuel de La Caleya.
XXV
Por apurarse a correr,
subiendo La Cruceyada,
Selina dice a su madre
que se siente muy cansada.
XXVI
Acompañando a Selina
va el hijo de Manuel Pérez
que, a pesar de ser muy joven,
ya le gustan las mujeres.
XXVII
Ramón, el hijo del Vivo
que los vio de Najarón,
echa el trabajo en olvido
y se va con la excursión.
XXVIII
Llegan a La Vega el Cobu,
se aumenta la comitiva,
porque estaban esperando
cinco de casa de Oliva.
XXIX
Estaban Pedro y Alfonso,
Bibi, Maruja y Juanito;
dejaron al padre solo,
¡vaya cuadro más bonito!
XXX
Por El Valleyu de Nansa
suben las de la Texuca,
tres elocuentes muchachas:
Dori, Cosuelo y Maruca.
XXXI
Dori va la delantera
para pescar la cuadrilla,
va más contenta pa Cuera
que si fuera pa la Villa.
XXXII
Para refrescar un poco
se metieron en la cueva
y, en esto, vieron venir
las hijas de Pepe Amieva.
XXXIII
Con ellas vienen también
dos mozos de Los Cumbriales
con unos grandes anteojos
para mirar a Cabrales.
XXXIV
Iba Antonio el de Juanito
con mucha capacidad;
dio a Nievas las alpargatas
para más comodidad.
XXXV
Y por último llegaron
sudando a gota llena
para unirse a la excursión
Covadonga y Magdalena.
XXXVI
Después de cebar el toru,
como quien no quier la cosa,
llega muy afatigáu
Marcos el de La Juiciosa.

XXXVII
Felisa la de Joaquín,
que de eso no sabe nada,
la encuentran cuando subían
tropando muy apurada.
XXXVIII
Buena tentación le dio
de abandonar la pradera,
prenderle fuegu al jelechu
y dise con los del Cuera.
XXXIX
Cuando ya está preparada
para marchar la excursión
no llegaron a un acuerdo
y forman un gran follón.
XL
Todos quieren ir por Medas,
pero el de La Caleya
arranca por Jorticeda
como llobu tras la oveya.
XLI
La gente queda pasmada
cuando se marcha Manuel,
por no deshacer el grupo
todos se fueron con él.
XLII
Toman El Valleyu el Agua
y Alfonso, muy picaruelo,
les iba echando el anteojo
a las piernas de Consuelo.
XLIII
Se despiden de Manolo,
el vecino de Barriales,
que por andar al jelechu
no pude ver a Cabrales.
XLIV
De La Boca las Traviesas
vieron otra caravana;
se van acercando a ella
y, era gente caldueñana.
XLV
Llegaron a Jorticeda
y saludan a esa gente;
como cosa de costumbre,
van a beber a la fuente.
XLVI
Se cruzan varias palabras
como gente conocida
y, entonces, las excursiones
a una queda reducida.
XLVII
Pasaremos a la historia,
para que cojan honores,
ocho personas de Villa
y una chica de Debodes.
XLVIII
Cinco de casa de Gómez:
Pepe, el padre, y Marcelina,
Matilde, con una bota
y, la comida, Delfina.
XLIX
Esther y Carmina Coro
también van en la cuadrilla
con Piedad la de Benigno
y otra vecina de Villa.
L
Toman El Sillón de Arriba
con mucha tranquilidad
y Manuel de la Caleya
se puso junto a Piedad.
LI
En El Picu divisaron
un paisano de zurrón
y por eso conocieron
que no era de la excursión.
LII
Lu empezaron a chanrriar
y les tiró un morrillazu.
¡Vaya modu de chillar
que tuvieron los de abaju!
LIII
Y por fin se decidieron
como gente de quimera
y era Julio el de Sofía
que iba con cabras pa Cuera.
LIV
La Piedra la Señorita
ninguna la saludó,
ninguna lleva su nombre,
todas entienden por "SO".
LV
Marcos se les escapó
movilizando la tropa;
fue el primero que llegó
a ver los Picos de Europa.
LVI
Después de un corto descanso
en la Cruz de Ventaniella,
se puso en camino Marcos
y va como una centella.
LVII
En la pisada La Mula
por seguir a Magdalena,
a Nieves la de Los Cumbriales
se le encaballó una vena.
LVIII
En el Colláu Mumular
las pasaron del demonio,
porque creían ver al llobu
y resultó Pedro Antonio.
LIX
Llegaron a Tornallás
los de Porrúa y Caldueñu
y encontraron a La Vega
como una casa sin dueñu.
LX
Cuando cruzaron La Vega
se quedaron admirados
de una pelea de carneros
que estaban muy enfaenaos.
LXI
Viendo que los animales
detienen mucho a la gente,
se cansaron de mirarlos
y siguen hacia la fuente.
LXII
Después de quitar la sed
echaron una tonada
y se ponen en camino
en dirección a Haba.
LXIII
Dejaron a Tornallás,
la mayor vega del puertu,
y hasta El Colláu Periquillo
todo lo hallaron desierto.
LXIV
Allí pegan una voz
todos juntos en unión
y siguen hacia La Vega
formando gran procesión.
LXV
Llegando a La Vega de Haba
de mucho amor y campaña
de pronto ven a Sarita
mirarlos de la cabaña.
LXVI
Tere, Nieves y Maruja
la fueron a saludar
y enseguida los rancheros
tocaron para formar.
LXVII
Y como en toda La Vega
ya no encuentran más que ver,
a la sombra de un paré
se pusieron a comer.
LXVIII
Cuando acaban de comer
en aquella extensa mesa,
quedaron muy satisfechos
de lo que a nadie interesa.
LXIX
Cogen el camín del Cantu
y al dejar La Vega de Haba,
Piedad dirige a Manuel
una angélica mirada.
LXX
A la mitad del caminu
todos se cubren de miedu
por la negra obscuridad
que produce aquel jaedu.
LXXI
Allí nadie se detiene,
toda la gente camina,
y a lo lejos divisaron
una galería de mina.
LXXII
Cuando llegaron al Cantu
creyeron ver un rebecu
y era Vicente el de Rita
reblagáu en un piñuecu.
LXXIII
Se metieron en la mina
porque no había capataz
y les vino reclamando
este ignorante rapaz.
LXXIV
Ninguno quiso escuchar
a este imbécil de Vicente
que a lo lejos fue a insultar
de una manera indecente.
LXXV
Alfonso, muy atrevido,
se subió a la vagoneta;
le dieron un empujón
y se fue a la puñeta.
LXXVI
Por hacerse el valiente
vaya susto que llevó
cayendo por un valleyu,
desencajado quedó.
LXXVII
La caída fue con suerte
no llevando el menor golpe
y entonces marcha la gente
corriendo a todo galope.
LXXVIII
Ya se despiden del Cantu
dejando atrás la mina
y aquel rebecu llanudo
y a la madre de Fermina.
LXXIX
Esta era Soledad
que allí estaba con Vicente,
no se portó como él
que fue mucho más decente.
LXXX
Cruzando la cordillera,
pasaron a La Cerrosa
y en El Picu la Lluvinca
estaban Joaquín y Rosa.
LXXXI
En este mismo lugar
disminuye la excursión,
porque la gente de Villa
se marcha pa San Ramón.
LXXXII
Manuel se marcha con ellos
de bastante buena gana
que pueden llegar a ser
los vecinos de mañana,
LXXXIII
Quedaron los de Porrúa,
pero Alfonso el de Gabriel
marcha con los de Caldueñu
al ver que se va Manuel.
LXXXIV
Bajaron rápidamente
La Cuesta de San Martín
y se perdieron de vista
junto a Los Praos de Pachín.
LXXXV
Entonces los de Porrúa,
pasando las Humielgas,
llegaron al Abeduliu
a ver aquellas bodegas.
LXXXVI
Ante la casa de Ángel
reciben una impresión
y se quedan admirados
todos los de la excursión.
LXXXVII
Como el sol ya no molesta
toda la gente se anima;
dejan atrás el caminu
para ir a Jogulespina.
LXXXVIII
Llegando a dicho lugar
esta excursión porruana
no les quisieron dar agua
ni Covadonga ni Juana.
LXXXIX
Covadonga contestó
que allí no tienen taberna;
al que tenga mucha sed
puede beber en la duerna.
XC
Están solas en La Vega
cada cual en su cabaña,
eso de negar el agua
es de gente muy tacaña.
XCI
Los últimos que llegaron
ya les sacó del apuru,
que además de darles agua
les dio un piescu bien maduru.
XCII
Esta mujer obró mal
por no ponernos iguales
muchos vienen mal contentos
de la gente de Cabrales.
XCIII
Salen de Jogulespina
caminu de la tierruca
y se ponen a bailar
en Peyos de La Texuca.
XCIV
Cuando van atravesando
El Valle de Bujarrera,
muchos hacen juramento
de no volver más al Cuera.
XCV
Como palomas perdidas,
llegaron al Cabañucu
y les dio mucha alegría,
porque ya se ve El Mazucu.
XCVI
Se presentaron en Medas
donde ven una cabaña,
a Concha frente a la cueva
y a Manuel venir de argaña.
XCVII
La nube les anunció
que muy pronto llovería
y como flechas se lanzan
corriendo el que más podía.
XCVIII
Llegando a La Vega El Cobu
los coge un gran chaparrón
y, sin hacer despedida,
se deshizo la excursión.

Versos tomados de unos apuntes que me proporcionó Víctor Tamés, vecino de Porrúa.

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