AL LECTOR:

Narraciones de hechos y acontecimientos recordados por el autor; otras recogidas de la tradición oral y escrita.

sábado, 6 de julio de 2013

TOPONIMIA DE PARRES


          1.- Como trabajo anexo a la toponimia, incluyo el enlace a una publicación que hice con posteridad al presente trabajo: "REFUGIOS DE PIEDRA" que se puede bajar en formato [.PDF]. En él doy datos de las casas y de sus moradores, prácticamente, en algunas desde los inicios del S. XX, ordenadas por barrios que son como núcleos de población o agrupamientos que conforman el conjunto del pueblo. 
R.Glez Noriega




2.- APEOS DE LA PARROQUIA SANTA MARÍA MAGDALENA DE PARRES

Fuente de documentación:

APUNTES HISTÓRICOS DEL LIBRO DE FERMIN CANELLA Y SECADES
LLANES Y SU CONCEJO”
Editado en Llanes, 1896
Establecimiento tipográfico de D. Ángel de Vega
Calle Mayor, números 6 y 8
Dice así:
Santa Mª Magdalena de Parres
A 7 de marzo de 1713, presentes Juan González de Cotariello de cincuenta y ocho años, Pedro Gutiérrez de cincuenta y ocho y Marcos de Arenas de ochenta años vecinos del lugar de Parres de este concejo y de los más ancianos en su parroquial (I) de Santa María Magdalena de dicho lugar; y dijeron que dicha parroquial de Parres y la parte de el Vendaval confina y tiene sus términos con la parroquial de Porrúa que dicen la Cotera Bermeja y al Collado de los Diez, y al Cueto de La Collada y al Hoyo de Fuentes y al Cueto de Las Melendreras, al Hoyo de Garandiella, y al Cueto de Mazacarabia; y por la parte de el Sur confina y tiene sus términos hasta el canto El Cuera, y hasta la jurisdicción de Peñamellera y Cabrales: aguas vertientes a Peñamellera y Cabrales; y por la parte de el Nordeste confina y tiene sus términos con el lugar de La Pereda, en el río Gijón, en donde están Las Pisas, a la cueva de El Pindal, y a la cabeza de Turbina; y por la parte de el Norte confina y tiene sus términos con el lugar de Póo y lugar de Pancar y La Carúa que es el camino de las feriadas al Calero de Arduengo, y a la portilla de Collamera. Y declararon: que dentro de dichos términos por la parte de el Sur, hasta confinar con la jurisdicción de Peñamellera y Cabrales hay vallados, cuetos, cuestas y montes bravos por plantar que es término común y propio de los vecinos de dicha parroquia y otros de esta jurisdicción, en virtud de dicha donación y privilegio, que sirve para el pasto, sustento y alimento de los ganados mayores y menores; y que en dichos montes hay muchos prados , casas de ganado y cabañas para pastores que cuidan dichos ganados; y dichas casas y prados propios de diferentes vecinos de esta jurisdicción, los cuales siempre se los ha visto gozar y gozan de inmemorial tiempo a esta parte; y que así mismo a la parte de el Sur de dicho lugar de Parres hay la Granda que llaman de El Toral, que serán cuatro días de bueyes poco más o menos, por cerrar y por plantar; y así mismo por la parte de el Sur de dicho lugar de Parres hay otra Cotera que llaman de La Banza, que serán seis días de bueyes poco más o menos por plantar y cerrar; y por otra Granda cerca de las referidas, que llaman el Tendijón, que serán cuatro días de bueyes, poco más o menos por plantar y cerrar; unas y otras de tierra bravía y por agricultar, que unas y otras son comunes a los vecinos de dicha parroquia y más de este Concejo, en virtud de dicha donación. Y que asimismo saben por haberlo visto que Domingo Sánchez vecino de el lugar de Pancar se entrometió a hacer una cabada que será medio día de bueyes poco más o menos en el Cueto de Arbasendes, siendo término común de los vecinos de dicho lugar y parroquia de Parres, y que hará de esto cinco años poco más o menos. Y que asimismo en el Cueto de Arbasendes hay otras dos o tres cabadas, que no conocen a los dueñas de ellas, siendo dicho término común propio de los vecinos de dicha parroquia de Parres y más de esta jurisdicción en virtud de dicho privilegio y donación; y que no saben ni tienen noticia de que otro particular alguno poderoso posea ni se haya entrometido a poseer otra cosa alguna que se incluya dentro de los términos de dicha parroquia, y que no tienen noticia de otros términos realengos, ni baldíos ni comunes más que lo que llevan referido; y que todo es la verdad, etc.” (Págs. 340, 341 y 342)

(Es una copia del original)


3.- Topónimos de Parres, Llanes, Asturias. 

por R. Glez. Noriega

A la mayoría de los nacidos en Parres les sonarán estos términos. Muy pocos de entre ellos, tienen ya una idea exacta de dónde queda cada sitio y otros, simplemente desaparecieron con el paso de la autovía y los viales de servicio en torno a ella y por la cantera. Confieso no conocer muchos de ellos y otros se fueron borrando por el desuso y el inexorable paso del tiempo alejado del terruño.

Como siempre me atrajo tal estudio, tuve la curiosidad de recoger a tiempo de boca de mis padres los que aquí expongo para que sirvan al lector de la revista por si quiere continuarlo.
         Estos son los topónimos que, en un recorrido virtual, ordena así mi padre, Santiago González Gutiérrez, Taro:
    De los Riscos para abajo: 
Los Jogos del Pindal, Las Ballinas, La Sentín, La Barrera, La Torca del Pindal. 
        Límites del pueblo: 
De los Picos de Mazacarabia, a La Cotera del Cerezal, al Cuetu las Melendreras, a la Riega Fuentes y a la Busteriza y al Cuetu la Vista, a Collamera, por Cobuxu, a La Cantera las Mestas, al Ríu Vallanu, a La Vega, a Covarada, al Puente’l Tío Hilarino, (Hilarino era el padre de la Roxa), por Corisco, al Cuetu La Mina, a la Casa’l Xor, a Requexu por El Bosque de Quicón, a la Riega la Espina, a la Vega’l Rey, al Jou las Maconas, a la Riega la Piedra, a la Cabeza la Riega y a los Jogos del Pindal. 
  
       Topónimos: (En negrita, las fuentes y manantiales de Parres)

       La fuente de los Teyeros, La Cotera la Banza, Las Encinas, El Bosque Súpila, La Bolera, La Cotera San Janu, Fuente berrosa, El Picu los riucos, L’Arenal, El Boscón, El Pindal, La Churra’l llanucu, La Peña Alonso, Cueva oscura, El Mazu, La Colina, Los Cotaxos, La Fuente la O, El Coz, Saltu Clara y Mazacarabia. El Bolugu, el Jidio, Moscadoria, Requexu, La Puntiga, Santa Marina, Mazacobezu,, Los Navares, El Toral, Los Xuncos, La Llosa, Mataoveyas, Los Carriles, Mosquitu, La Vega, La Polla, La Retuerta, Los Vaqueros, Rumoru, El Roble, Malconceyu, La Riega la Cabra, Las Melendreras, Patica, Las Llastrucas, La Corona, Nozalín, Campu’l Diablu, El Inxerta, La Bacallora, El Picón, La Manga, Rabugandín, Jorada, La Boriza, El Jorcau l’inborniu, Prau l’imborniu, Pandenes, Jou’l Duque, La Mata, Gelguerosu, La Quinta, El Borizu, Las Antascas, L’Ardina, Maraxiegu, Entrepeñas, Jou la Vieya, Barreru, Covajornu, Cuetu la mesa, Trescoba, Picu la Concha, El Carril, La Vega Póo, Argandeñu, Ronzón, Reburdión, Cuetu la Collada, Riega Fuentes, Uzniu, Las Cruces, Carcoviu, Resielles, Recostón, Xelgueres, Las Cárcovas, Viñes, La Cuesta, Mortoriu, Sucuetu, La Pedraya, San Antón, La Viña, El Maruxu, La Coladoria, Ancueva, Calmor, Los Cuadros, La Puerca, Llagu, La Vega, La Biesca, Sarnijuera, Valladal, Cuetu la Taberna, Soa, El Pandiu, Robledos, Las Abariegas, Bardialón, Bazazal, Arduengu, Piriella, Entrecuetos, Las Nieves, La Vara, la Güerta Goyu, Campu la fuente, La Jornica, La Piniella, El Palaciu, El Cuetu, Tamés, Coxiguero, Tresierra, Pinaza, Maraxiegu, Las Pozonas, La Güerta Miranda, La Vegona, La Granxa, La Calzada, El Culón, Pedro Bexe, Campu’l Roble, Cospechu, El Mirador, La Caleyona, La Veguca, la Conchuca, Cabrajigu, La Jorcadina, La Cotera la Traviesa, Covielles, El Burru, Los Santos, Rumbos, Vallanu, Cuetu Puñu, Sabugosa, El Colláu, La Bolera la Xunca, la Campa, La Covaya, Don Diego, Ribaz, Caleya San Román, Pedrujerrín, La Jorna, Jou’l Cubil, Calvu, La Güeira, La Concha, La Vega los Romeros, la Casona, la Concha la Bartola, las Llagunas, la Arena, el Ranchito, el Cuetu las Cerezales, el Jou Martín…

Algunos de estos términos no son estrictamente parragueses, al compartir lindes con Porrúa, Póo, Pancar, Soberrón y sobre todo con La Pereda a la que nos une la misma parroquia y mayor cercanía.
        Estos vocablos son como mojones del tiempo, que preservan las tradiciones, las labores, las formaciones y características del terreno, el ingenio de sus gentes, la vegetación predominante, el paisanaje en una palabra, la idiosincrasia de sus pobladores.
Abundan los términos relacionados con el agua, de los que resalto tan sólo los que hacen mención al término fuente o al lugar donde se encuentran las más conocidas. Seguramente fueron los elementos esenciales, entre otros para fijar el asentamiento del poblado primitivo.


FUENTES MÁS CONOCIDAS POR EL USO QUE TUVIERON

Los manantiales de agua coronan el recuerdo de las gentes que viven lejos del lugar. Con la canalización del agua hasta las casa, las fuentes se fueron cerrando y perdiendo protagonismo. Muchas se perdieron por la alteración artificial del terreno y otras por cambiar el drenaje subterráneo. Hago memoria de un total de veintitrés fuentes y sin exagerar, se podrían clasificar por alguna característica diferenciadora, existiendo de aguas duras, calizas, finas; barrosas, ferruginosas, gruesas, con sabor a riega, olor a helecho y mofu, frescas o caldosas.

La Jornica.
De ella llevábamos agua para las casas de los barrios de “arriba” de la carretera: Tamés, El Palaciu, El Cuetu, Coxiguero, Trisierra, Pinaza, La Veguca, La Caleyona, Cospechu, El Campu'l Roble y La Piniella.
Es un afloramiento protegido por una caseta de piedra cubierta de mortero. Por una puertecilla abierta en una de sus paredes, sacábamos el agua cristalina con un tanque que siempre había allí. Cerca de ella hay un bebedero de igual construcción y surgían diversos manantiales que hacían una charca llena de plantas de berros donde abrevaban los rebaños de animales. Cada cual con su manía, unos se hundían hasta los corvejones en el fondo del arroyo, en tanto que otros preferían el agua que brotaba de entre las arenas, cuando la mayoría iba derecha al bebedero en el que sobrenadaba una verdosa tela de algas y lentejas. Con el aire caliente de sus ventanas nasales ahuyentaban a renacuajos, tritones y demás moradores.
Siempre se dijo que el agua de la Jornica, viene desde las cuestas y pasa por La Ardina, donde recuerdo haber oído el agua en una covacha. Había un atajo que pasaba por la Jornica, desde La Piniella al camino de la Iglesia, por unas paseras, entre mentas de agua. ¡Cuántos de mis recuerdos infantiles se hunden para siempre en aquel paraje de xanas y ondinas!
Mi vecina Rosi Sobrino Arenas me dijo que no me olvide contar que con el agua de La Jornica se bautizaron los parragueses y los peredanos. Con su agua se llena el calderín del hisopo que bendice a los animales de San Antón o la última morada en el campo de la barrera. Me pasa estos versos que se cantaban por San Juan en el enrame de la fuente, antiquísimo culto al agua, con toque de pandero y pandereta:

I
Vamos a enramar la fuente,
la fuente de la Jornica
que con el agua que mana
se consagra y se bautiza.

II
Vamos a enramar la fuente,
la fuente de la Jornica,
donde todos los años crían
un papín y una cerica.

III
Los anabios del Cuera
bien haya quien los cortó.
Los cortó Rosa Sobrino
y un galán que le ayudó.

IV
Vamos a enramar la fuente,
la fuente del Cañu nuevo,
con los anabios del Cuera,
y con la flor del romero.

V
La fuente enramada está,
la fuente enramada queda.
La fuente enramada está
con dos arcos y banderas.

FUENTE'L CAÑU NUEVU O CAÑU LA VIÑA

  Esta fuente, pudiera decirse que era la de los vecinos de “abajo”, de la carretera, aunque este término carece de sentido espacial, pues de ella se servían los barrios de Brañes, La Casona, La Concha, Ribaz, La Vega los Romeros, Pedrujerrín, y Recuestu, unos a nivel de la carretera y otros por encima o por debajo.
Esa diferenciación geográfica obedecía a la forma de dividirnos en dos bandos a la salida de clase. Acudíamos a las tapineras antes de meternos en una batalla campal, nunca mejor dicho, entre los de “arriba” y los de “abajo”. No siempre estaba clara la pertenencia a uno u otro bando, pues los había que tanto podían ser de uno u otro, dependiendo del sol que mejor calentase. He de confesar que los de abajo, por cuestiones físicas gravitatorias, llevaban, casi siempre, las de perder.
Nuestros juegos eran así de bélicos como los episodios que acababan de pasar. Los términos usados dan fe de ello: las partidas, el bipartidismo arriba, abajo, el juego del soldado, al escondite por barrios o cuevas, bandoleros, fugados y guardias. Otras veces, adentrándonos más en la historia, con espadas de madera imitábamos al Cid o a héroes de tebeos, Capitán Trueno , Jabato  y Robin Hood con arcos y flechas, honda neolítica o el sofisticado tiragomas con el que no dejábamos cristal de las casa en ruinas ni tacilla aislante en el tendido eléctrico. Jugábamos a “indios y vaqueros”, a “policías y ladrones” y a las interminables “partidas” de “pescar” y “déla” por la bolera o a “presos y carcelero” en el pórtico de la iglesia o en los portales de la escuela.
Junto a la fuente, el bebedero y seguido un hermoso lavadero. Los lunes, entonces era así, las mujeres acudían con las bateas de cinc repletas de ropa. Si había sitio suficiente, entre los dieciséis depósitos que existen, cada lavandera elegía dos colindantes. En uno remojaba la ropa con lejía y frotaba prenda por prenda, sobre la piedra finamente labrada con la pastilla de “chimbo” y el cepillo. En otro depósito la aclaraba y le añadía el añíl que les aportaba blancura y un característico olor a las prendas recién lavadas. Si no llovía, tendían la ropa sobre los muros de la finca cercana para recudir el agua.
En los recreos, antes de subir a las aulas, calmábamos nuestra sed y aclarábamos la sudada. y a por agua con el botijo o para la limpieza de la clase, la tarde de los viernes.

MANANTIAL DE LA CHURRA. 
Como es habitual, algunos topónimos son un lujo de exactitud en lo que definen y es el caso de esta fuentecilla que mana al cabo del lavadero, donde solíamos ir a jugar los niños, y las niñas, con el hervidero de berros que allí nacían y los llevábamos a repoblar el resto de bebederos.

FUENTE DE LA REPÚBLICA.
Es sin duda, el topónimo más revolucionario que perduró como testigo mudo imborrable de la época en que fue construida.
En un cruce de caminos, servía sus aguas a los barrios de La Covaya, La Xunca, Calvu,  Jogucubil, La Concha, Ribad,  Don Diego, La Campa, La Tinuta y Rupandiellu, El Cotaxu, La Bolera, El Colláu y Sabugosa.

FUENTE DE COVARADA.
Sirve sus aguas al barrio de Vallanu y al río de su mismo nombre, en la salida de la caverna que horada el Cueto Las Cerezales, que llega desde Covarón, en Corisco, donde se aboluga una vez más el Melendru. En Covarada, lavaban las mujeres, de hinojos en la arena de la orilla y frotaban las prendas sobre lastras de roca inclinadas, medio hundidas en el agua del río. Las tendían, si el sol acudía a secar el rocío de la noche, sobre la pequeña campera adornada de mentas y catasolas.

En el sitio y barrio de Cuetupuñu existe otro pequeño manantial que da sus aguas al Vallanu por entre un campo de juncos y pequeña chopera.
A las aguas de los ríos, se llevaban las ropas de las familias en las que alguno de sus miembros padecían de afección pulmonar, de largo tratamiento con reposo. Había un excesivo cuidado, pues las penicilinas no estaban al alcance de todo el mundo. Había pocas casas en las que no hubiese alguien afectado y eso suscitaba, dicho suavemente, un cierto recelo entre el vecindario. En otras fuentes, más alejadas del pueblo como las de La Palaciana, camino de Bolao o las de Golondrón y Jorimiga, a la sombra de enormes castaños y ya perdidas ambas, por la acción de la cantera, junto a las que se iba por la caleya de La pata la Mula. .

FUENTE MOSCADORIA.
Guardo imborrables recuerdos por haber acompañado a mi madre a lavar en un pozo que a mí me parecía profundo, a la sombra de unos alloros. Cercano estaba el depósito de aguas y aún puede verse la construcción hecha de cemento que debió de encauzar en un canal, de eso me di cuenta recientemente, el agua hasta Requexu, donde bien pudiera haber existido una pequeña aceña, si se atiende a los abultamientos del terreno por donde pudiera pasar el calce. En este sitio, cercano al río Melendru, también se lavaba.
Solían ponerse de acuerdo varias madres para hacer más llevadero el trabajo. Mientras ellas charlaban de sus cosas, nosotros vagabundeábamos como príncipes por los prados a la caza de los grillos o botábamos barcos que eran cortezas desprendidas de los arces. El río se cruzaba por unas paseras. Nosotros, cual ingenieros hidráulicos, con troncos, tapines, piedras y mollejas represábamos el agua. Llevábamos las pequeñas balsas junto a la fuente para soltarlas y comprobar cuál de ellas sorteaba las cañas, las hojas y los remolinos del agua. Corríamos a esperarlas junto a la presa y las recogíamos con una vara de avellano. Antes de regresar, vaciábamos de arena nuestras playeras y recomponíamos las empapadas suelas de esparto. Las dejábamos recudir al sol en tanto dábamos cuenta a nuestra excelsa merienda de garitu  de pan y onza de chocolate.
Quien no haya probado a beber del chorro de una fuente, ya sea usando las palmas de las manos o hundiendo la cara en el manantial, no puede conocer el verdadero sabor del agua. También desaparecieron la fuente de las Llastrucas y la de Patica así como la piedra que marcaba La fuente de la O, unos metros más arriba de la Fuente los Vaqueros, manantial que abastecía el depósito de Porrúa. No sé si aún da agua la fuente de Las Melendreras, donde vivía mi bisabuela Lisa. La Retuerta, El Sapu, La Churra el Llanucu, La Arenal, El picón de los Riucos, Fuenteberrosa, Santa Marina, donde bebíamos tras los partidos de fútbol en el campo, Reburdión, y alguna otra más que quedan ya para el olvido.

LAS CUESTAS DEL TEXÉU.
Las conocidas como cuestas del Texéu son verdaderos hitos visibles que tanto sirven para cuadricular el espacio como para medir las sombras, verdaderos calendarios para los más curiosos y observadores. Desde el Picu Castiellu, al Oeste, comienza una ristra de cuestas con la primera, pequeña ella, El Boduncu y le siguen  Raíz, Copiñuelu, Gallaresta, Suseru, el Caballu, por la que se sube al monte, Cárabu, Porcuza, Salgar, Ventosina, Ventosona, Cotera Alta o La Pereda, Piedra, Pindal, Traveséu, Sopeña y Sopiniella desde donde se va al Saltu Clara y la Torca de los franceses y se está ya en Mazacarabia en cuyo límite de aguas, parten los territorios de Parres con los de la vecina Porrúa.

PORTILLAS DE CIERRE DE ERÍAS.
Otros lugares dignos de recordarse son las portillas que eran los accesos al pueblo y con las que se protegían los cultivos de las erías del paso de animales sueltos que podrían darñarlos. Estaban las portillas de la Caleyona y junto a ella el Corral, que era un huerto hondo, cerrado de muro de piedra y portilla, donde se recluían a los animales que pastaban libremente en las erías. Para rescatarlo su dueño debía abonar una tasa estipulada según los daños ocasionados. La portilla de la Magdalena junto al campo de la iglesia y el caleyu de su mismo nombre y paso del camín de Mortoriu. La portilla de la Viña, la primera en desaparecer de la que cuenta mi padre que recuerda de niño cuando corrían a abrirla si sentían rugir algún motor que llegaba por las Castañares. Así a  cambio, en contadas obtenían unos céntimos de propina por evitar a los conductores la molestia de parar, bajarse, abrir, montar, arrancar, y vuelta a parar, bajarse, cerrar, montar y arrancar. La portilla de la Collada en el viejo camino del Culón, junto al cuetu Calmor. La portilla del Pandiu, junto a la Jorna de la tía María, paso hacia la Vega y camino del Colegio de la Arquera, la de Cuetupuñu, la de la Boriza junto al bosque de La Mata y la de Jorada que cerraba el paso a las erías de Porrúa.

CUEVAS
No pueden quedar atrás los nombres que reciben las principales cuevas de entre la infinidad de ellas que aparecen por ser el terreno calizo. Por orden de importancia emocional para mí, cito la de Covajornu y Santa Marina donde se protegieron mi familia materna y paterna, cuando la guerra y bien pudiera agradecerles a ellas el poder estar ahora contando estas cosas. Siguen en importancia para mí, Don Xuan, en el Coyáu, Covarada, de Vallanu, Covarón y Taravirón que en realidad son las cuatro citadas, boquetes a la misma caverna. La del cuetu la Mina, Trescoba, Bolugu, Moscadoria, Patica. Dejo muchas más de las que no recuerdo su nombre, camino de la Boriza de las que no recuerdo su nombre y a las que nunca se me ocurrió entrar como a las anteriores citadas, pero sé en las fincas donde se ubican.
(Texto ampliable en posteriores ocasiones)

(Texto publicado en el "Anuario de Parres, Santa Marina, 2013")

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