AL LECTOR:

Narraciones de hechos y acontecimientos recordados por el autor; otras recogidas de la tradición oral y escrita.
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lunes, 15 de agosto de 2011

"LOS GUAJES DE LA MARINA"

Desde luego, el nombre escogido para unos músicos, no tiene nada que pedir en lo que respecta a originalidad y definición de lo que es el propio grupo. Si elegimos la acepción más apropiada que da el diccionario de la Lengua al término 'guaje', son cinco muchachas y cuatro muchachos de dos grupos de edad. La marina, es el término que se usa, allende el Cuera, para nombrar en general a los pueblos cercanos a la mar y, por tanto, a los de la cornisa llanisca donde se engendra este grupo musical.

Intentaré describirlos. Los tres más veteranos, en cuanto a tablas se refiere, son:

Chema Rozada Sampedro que, aunque dice con merecido orgullo ser de la Malatería, adquirió grandes lazos de proximidad y amistad en la parroquia de Vidiago. Si digo que no tiene estudio musical alguno, no lo digo en sentido peyorativo, todo lo contrario, intento realzar más su valor de autodidactismo, el gusto estético musical y la capacidad de improvisación en el escenario. Esto hizo que formase parte de varios grupos y orquestas en el gran mundo musical del "directo" a la guitarra.

Jesús Sánchez Pérez es de San Roque del Acebal. Bajista del grupo, es el complemento del equipo que tratando de pasar desapercibido sin conseguirlo, evidentemente por su estatura, pero también por el apoyo que aporta con el bajo al resto de instrumentos para conseguir un emplaste perfecto en el sonido. Tal como lo haría un pintor con los colores, que esa es su ocupación laboral.

Victoria López Cortina es de Puertas. Las tablas las tuvo que hacer desde bien guaja en los escenarios del Coservatorio donde obtuvo la titulación de Profesora Superior de Violonchelo, a la vez que se licenciaba en Historia y Ciencias de la Música. Puede decirse entonces que es, sin dudarlo, el alma mater del grupo, "Los Guajes de la Marina".

"Fue en uno de esos momentos de inspiración que una tiene, en el verano de 2009, ante la constatación de la variedad de estudios musicales que tenían en el ámbito más cercano a los tres pueblos parroquiales, Puertas, Riegu y Vidiago. Se me ocurrió que estaría muy bien juntarlos a todos y que cada cual tocase su instrumento, simplemente para pasar juntos un buen rato. Por supuesto que no tardó casi nada en surgir la idea de hacer un grupo, con la premura que se tiene para hacer reales las ilusiones."

Gabino Antuña Ortiz-Noriega, aunque con raíces familiares maternas en el pueblo de Riegu, es de Llangréu y estudia el Grado Medio de Violín por el Conservatorio de Sama.

Julen Gutiérrez Montoya, tiene ascendencia y veranea en Vidiago. Estudió 3º del Grado Medio de Música en el Centro de Estudios Secundarios y Artísticos, "Oriol Martorell" , de Saxo.

Marina Aneiros Gayol, viene desde Avilés donde reside y estudia el Grado profesional de Violín en el Conservatorio de Oviedo.

Sara Tovar Sánchez, también de Avilés, tiene el título en Viola del Grado Medio por el Coservatorio avilesino.

Ainhoa Longo Pérez es de Riegu, adquirió estudios musicales de Solfeo y Piano de la Escuela de Música de Llanes, y del Conservatorio de Sama; también de Acordeón diatónico de la Escuela de Música de Llanes. Toca el teclado.

Elisa González González es de Puertas y tiene los cuatro cursos iniciales de Solfeo y siete de Piano por la Escuela de Música de Llanes, toca también el teclado y hace los efectos especiales.

En la mesa, elemento imprescindible, pone todo su conocimiento, el padre de una de sus integrantes, Elías Aneiros, para lograr una calidad de sonido más que aceptable.

Es justo explicar para los lectores que no lo sepan que, sin restar importancia al interés de las familias por que sus hijos se metiesen en el mundillo de la música, hubo otros imponderables que no debemos dejar de lado. De una parte, la Casa de la Música, donde los profesores a ella adscritos enseñan distintos instrumentos y la base tan importante que adquieren en el lenguaje musical a lo largo de los cursos académicos. De otra, no menos importante, el surgimiento en Porrúa del fenómeno musical "Llacín" que tantos músicos dio en su trayectoria no sólo de gaita y percusión, sino también de violín y de acordeón especialmente que llevó a distintos lugares en sus clases itinerantes.

A todos los que pudo concentrar Victoria les unía la inquietud de tocar el instrumento que estaban estudiando durante el curso en las diferentes escuelas de música. El reto a medio plazo fue coordinar todos los instrumentos. Un día, en los locales de la Biblioteca de las Escuelas en Riegu, se dieron cita la cuerda, el viento y la percusión: dos pianos, un acordeón, un saxo, dos violines, una guitarra y un bajo, no descartó en un principio el tambor. Todos acompañados por el chelo tendría que sonar bien. En ese mismo verano hicieron la primera actuación en las Escuelas de Vidiago, cuya biblioteca no daba más espacio para albergar al numeroso público que acudió al bautismo del grupo para el que aún no se le había pensado nombre.

Qué mejor arranque para un grupo de este formato que llevar al pequeño, pero excelso público, los temas de las bandas sonoras de las películas de Disney. Un éxito total tuvo en la primera función que no hubo más remedio que repetir sesión para conformar a tantos niños y niñas que no pudieron entrar en la primera. Y es que los mayores, acompañanates o no de los niños, ocupamos sibilinamente el pequeño espacio del salón de eventos del Casino de Llanes.

Ese inicial éxito hizo que en el verano de 2010 el grupo, ya consolidado y con el nombre que le daría cuerpo, ampliase los escenarios donde actuaría, ya no sólo en Riegu, en el magnífico edificio del Casino, y en el entorno de la Casa de Cultura de Llanes sino también en la Plaza de Colombres y en la bolera de Purón ante un pequeño, pero entrañable público, con los temas de los "Beatles", "Abba" y Bandas sonoras de películas. En Pendueles, por San Acisclo, amenizaron el magüestu de la bolera. En todos ellos mantuvieron al público atrapado con el ambiente que crea su música.

En este verano de 2011, fueron a Purón, a la bolera de Puertas, a Colombres y a Llanes. Tienen previsto actuar el 18 de agosto en Colombres, acompañando al Certamen de Cortometrajes y en otros eventos aún sin determinar en el mes de septiembre. No descartan la posiblididad de llevar su música a otros lugares donde se les requiera su actuación.

La falta de recursos económicos, es la traba mayor, pues dependen de la generosidad de profesionales que les prestan el equipo, como Ramón de "Sonido Directo", Celín del grupo "Sentencia" y Pedro Morán del bar "Casa Güelu" de Llanes.

Quizás con el tiempo y con las actuaciones que tengan a partir de ahora, puedan llegar a emanciparse, más por la responsabilidad de llevar material prestado, que por el hecho de pedirlos a quienes de tan buena gana se los dejan. Ser autosuficientes sería también una forma de avanzar positivamente como grupo.

Tuvieron desde el primer momento el apoyo de la Concejalía de Cultura y la de Higinio del Río, director de la casa Cultura, que se volcó con ellos en casi todas sus pretensiones en cuanto a locales, si bien desde el punto de vista crematístico no alcanzaron los mínimos esperados. Será por la crisis.

Los títulos de crédito estarían incompletos si no se mencionara la colaboración prestada por la "Asociación Cívico Cultural y Deportiva "La Marina" de Vidiago, y en la persona de su presidenta, Gloria Cueli Noriega quien nos brindó todo su apoyo incondicional y nos ayudó a conseguir todo lo que necesitamos.

De los nueve componentes, uno vive en Barcelona y ocho en Asturias, y de éstos, uno es de Llangréu, dos de Avilés y los cinco restantes son del propio concejo llanisco. Esto conlleva la imposibilidad de encontrarse a lo largo del año para ensayar, por lo que queda restringida, como grupo completo, tanto ensayos como actuaciones a los períodos de vacaciones.

Cuentan con el aliento que les da el público a quien tratan de llegar y llenar, fin último de cualquier modalidad del arte.

Con las ganas de trabajar y el amor que ponen en la música, saldrán adelante. Es un espectáculo digno de ver.





lunes, 2 de junio de 2008

LA EDAD DE BRONCE EN ASTURIAS















LA EDAD DEl BRONCE EN ASTURIAS.

La Edad del Bronce en Asturias y los comienzos de la edad del Hierro, están ambos períodos necesitados de un estudio más sistematizado. Esto es debido a que la información arqueológica recogida es de tipo fragmentario, poco científica, casual, más que provocada, producto de la acción vandálica de cazatesoros que ocultaban  las piezas más valiosas.
El comienzo de esta Edad de Bronce asturiana debe situarse en el momento después del llamado eneolítico asturiano, encuadrado dentro de la gran cultura megalítica de los países de la Europa Occidental. Su duración abarca el período que va desde el Bronce Inicial o Bronce 2 del Mediterráneo y el Bronce Pleno o final coincidente con el inicio de la metalurgia del Hierro. Más o menos, aproximadamente en el 2º Milenio antes de Cristo, entre los años 1800 al 1700 y el 600 al 500 a. de C.
A grandes líneas la primera etapa del Bronce inicial está situada en distintos puntos peninsulares así como en otros países atlánticos como Irlanda, sur de Gran Bretaña y la Bretaña francesa. Esta manifestación atlántica podría acaparar para sí el nombre de Bronce Inicial del Noroeste, por los datos comunes de que se disponen. En ella se da el desarrollo de la cultura tumular y los comienzos de la metalurgia y que en el Eneolítico asturiano tiene escasas manifestaciones.
Una segunda etapa del Bronce, la llamada Bronce pleno o final es continuación de la primera, con hallazgos de hoces, hachas con talón, calderos y otras manifestaciones de tipo rupestre.
Es una etapa mal definida por no saber en que momento puede separarse, por una parte, del Bronce inicial, y por otra, del comienzo de la Edad del Hierro, ya que en Asturias no aparecen instrumentos de hierro hasta la cultura castreña del Noroeste, después del 500 a. de C. Aún no se han encontrado restos de estructuras urbanas que puedan fecharse dentro del Bronce asturiano, por lo que se desconocen muchos datos sobre la forma de vivir de estas culturas. Se supone que hayan sido nómadas o trashumantes por la carencia de restos de viviendas.

Por supuesto, no se puede calificar este monumento de la época del Paleolítico como se ha podido leer en un reciente artículo publicado sobre él.  

¿TÚMULOS O DÓLMENES?

Esta confusión parte de que la mayoría de los dólmenes presentan estructura tumular, por lo que obligó a arqueólogos y aficionados a buscar en los túmulos sepulturas de inhumación, que al no hallar, se atribuyó al saqueo sufrido de los buscadores de tesoros.
Los ajuares de dólmenes y túmulos son muy parecidos, extremadamente pobres en ambos, pero distintos en sus aspectos tipológicos, pero lo que diferencia esencialmente a unos de otros es el ritual funerario. Del enterramiento colectivo de inhumación de la cultura megalítica de los dólmenes, se pasa a la incineración.
Los túmulos reciben distintos nombres, según la comarca asturiana. 
Aquí en el Oriente los llamamos coteros; en el Centro, arcas; en Tineo, covayos  y cutruyos o cuturuyos a los que aparecen como pequeños cuetos; en la zona del Occidente se les llama madorna.
Son montículos de tierra o piedra, de forma cónica achatada, cuyo diámetro va de los seis a los veinticinco metros. Suelen encontrarse agrupados en las llamadas Sierras Planas u otras altiplanicies que suelen seguir siendo, aún hoy, zonas de pastoreo. La altitud está entre los mil y los dos mil metros. El tipo más conocido es el llamado de campana, sin zanja periférica y sin superponer como se observan en otras zonas europeas.
La estructura interna es difícil de precisar ya que casi todos han sido violados. Existen cistas rudimentarias hechas con losas verticales o lajas superpuestas formando un pequeño muro de forma pentagonal que nos recuerda en miniatura a las construcciones megalíticas.
En nuestra zona, los más cercanos a nosotros están en el Concejo de Ribadedeva en el sitio llamado de La Jayuquera, en la sierra del Cuera. En nuestro concejo llanisco se encontraron, en el Llano de San Jorge de Nueva catorce ejemplares de túmulos y en el Llano de Santana de Naves, otro agrupamiento de cuatro.
En la Sierra Plana de Buelna y Pendueles hay detallados más de dieciséis y, cercanos al Ídolo de Peña Tú, se sabe de la existencia de otros, aún sin precisar la cantidad. Los más valiosos de los encontrados en los lugares de Vidiago, Riegu y Puertas son estos:
Las Mesas, Riego, y La Capilluca, ya estudiados por J. F. Menéndez (1925-1927). Posiblemente, los más orientales de la región asturiana, se hallen emparentados con los que la vecina región cántabra como los de Pesués Los situados en el Llano de La Capilluca tenían cista o cámara dolménica y abundantes residuos de carbón y cenizas. En los ajuares destacan puntas de flecha en piedra con forma romboidal y hachas de sección rectangular, hojas de sílex y otros elementos menos expresivos.
En el túmulo de Piedra Jilera se encontraron puntas de flecha lanceoladas, hojas de pedernal, piedras molederas de pequeño tamaño. En los túmulos de Las Mesas y Riego se encontraron hachas aplanadas y elementos indefinidos de sílex, además de tener todos ellos hoyos con ceniza, a una altitud aproximada de doscientos metros. La presencia de restos de piedra no nos ha de extrañar ya que la transición entre las dos culturas lógicamente es paulatina como ocurre en la actualidad entre el uso de aperos de labranza de madera y otros totalmente modernos como el tractor y que seguirán aún juntos durante mucho tiempo. Las hachas aplanadas de estos dólmenes nos ayudan a datar los túmulos dentro del II milenio a. de C.
Estas culturas tumulares pueden tener sus antecedentes en la cultura tumular alemana, que a través de los ríos llegó a las costas Occidentales de Europa, colonizando la Península Ibérica. En la Cueva del Bufón se encontraron elementos cerámicos relacionados con la cultura de la Bretaña francesa. El triángulo formado por los vértices colocados en Asturias, Gales y Bretaña francesa intercambian relaciones frecuentes durante el Eneolítico y el Bronce inicial. Queda residuo topónimo en la denominada Playa Bretones y la playa de El Puertu, en la desembocadura del río Novales que las comunicaría con los asentamientos tumulares tanto de las Sierras Planas orientales de Buelna y Pendueles como de las más occidentales de Vidiago y Puertas con Purón junto al río que lleva el nombre.


MANIFESTACIONES ARTÍSTICAS

Uno de los conjuntos más interesante es la Peña del Gentil o Peña Tú en el lugar de Puertas, el primero encontrado en Asturias.
En este conjunto existen dos tipos de representaciones, siendo las más antiguas las grabadas y las más recientes hechas con pintura roja. 
Los grabados están situados a la derecha del conjunto y representan solamente dos figuras, el llamado Ídolo de Peña Tú y una especie de puñal o espada corta. Estas dos figuras fueron pintadas posteriormente en parte de rojo y se añadieron, muy posiblemente, otras figuras y puntuaciones en el mismo color. 
Entre las grabaciones y las pinturas no debió de transcurrir mucho tiempo, aunque es imposible comprender su contemporaneidad. 
Los grabados nos recuerdan la influencia de la Meseta, mientras que las pinturas nos recuerdan la relación con el mundo rupestre y esquemático del Centro y Mediodía peninsular.

El ídolo o Cabeza de Gentil, así se le conocía con anterioridad a la moderna denominación, es de forma rectangular en cuya parte superior se cierra con un semicírculo. 
Está realizado con un instrumento de filo romo, aunque en partes se observan abrasiones que bien pudieran ser más recientes y con otro instrumento más cortante con el fin, todo esto son conjeturas, para hacerlo más visible dado que la erosión en esta roca arenisca es muy rápida. 
Tres trazos paralelos determinan dos franjas y el contorno exterior a modo de orla que encuadra la figura. La parte inferior está contorneada por un solo trazo horizontal. 
La orla está marcada con una línea quebrada. En el interior de esta orla se distinguen dos partes claras:
La superior formada por dos semicírculos paralelos a la que cobija los dos óculos. La inferior dividida en siete franjas horizontales a modo de falda.
La pintura roja recubrió posteriormente los grabados y se añadieron otros detalles que actualmente completan la figura. 
La zona de la cabeza se adornó con trazos a modo de aureola, que se repiten entre los círculos que conforman la propia cabeza del ser representado y las dos oculaciones se completaron con el trazo intermedio, vertical a modo de nariz. Parecida oculación tiene el hallado en Abamia.
En la supuesta falda se añadieron trazos verticales de pintura. Abajo, al final de la falda aparecen cuatro trazos en abanico que representan posiblemente el pie derecho.
Nos hace pensar en una divinidad vestida con traje talar. 
El traje con siete franjas representa los días de la fase lunar, corroborando su carácter sacro, la aureola de la cabeza. 
Cabe la posibilidad de ser una representación femenina, o también pudiera ser un gran jefe tribal adornado de ceremonia o la representación ideológica de un dios funerario u otro personaje mitificado.
El resto de las representaciones de Peña Tú pueden agruparse así:
Figuras humanas agrupadas a la derecha con trazo vertical y dos trazos en arco.
Otra más alejada del ídolo tiene en su mano derecha un báculo o cayado de pastor.
Cinco de las restantes figuras, excepto la ancoriforme pueden interpretarse como femeninas.
Más a la derecha del ídolo se observa un animal, posiblemente cabra, otra cercana a ella y un grupo de puntos.
La gente que rodea al hombre del báculo puede representar una danza o bien, un grupo familiar puesto bajo la protección del ídolo. 
Una serie de 27 puntos en línea recta es difícil de interpretar, salvo que se borrase uno con lo que lo convertiría en el cómputo lunar de 28 días de uso en estas culturas primitivas. También pudiera ser la contabilización de rebaños.

Los conocimientos astrológicos ya de la época de los megalitos, como en el caso de Stonehenge fueron avanzados para la época. 
Bien pudiera ser que Peña Tú representara un lugar de observación astrológica con referencias temporales en una divinidad por estar en la necrópolis de un asentamiento costero.
Esta manifestación artística rupestre que se encuentra en nuestra localidad es la primera encontrada en Asturias en su género. Se observan dos formas de expresión distintas. La grabación inicial a la derecha del panel con dos figuras bien claras: el propio ídolo y un puñal a su izquierda. Posteriormente se debió de subrayar ese grabado con pintura roja, posiblemente con el ánimo de hacerlo más visible. Se añadieron elementos, figuras y puntos. Entre ambos sucesos no debió transcurrir demasiado tiempo, pero se puede descartar su contemporaneidad. Los grabados demuestran influencia de la Meseta y las pinturas la del Centro y Mediodía peninsular.
El puñal de metal presenta  cinco agujeros por donde se ataría el mango de madera o hueso. No se trata de un monumento paleolítico como pude leer recientemente en una descripción publicada en la red.  

Podría ser que las siete capas de la falda representasen los días de cada fase lunar y que la aureola de la cabeza y la túnica talar pudiesen enmarcar un personaje sacro. Por comparación con otras similares halladas en la península puede datarse en torno al 1500 a. d. C. ¿Se trataría de un asentamiento fortuito o de un lugar de reunión anual de gentes trashumantes? Lo cierto es que ahí nos quedó esa gran roca para recordárnoslo. El nombre también debió de sufrir cambios a lo largo del tiempo:
La Peña del Gentil, quizás dado por los primeros pobladores del lugar al extraño personaje.  
Peña atunera quizás conocido referente para los pescadores cuando divisaban la parte más alta de la roca, 
El ídolo de Peña Tú tal como se oficializó, encaja sólo en la cuestión del nombre, pues no deja de ser un "falso dios" para la religión dominante, pero al "Tú" no le encuentro su sentido gramatical ya que se trataría de un pronombre personal, salvo que se pudiese referir a él popularmente como un peñatu, sin por ello  tener que restarle la más mínima importancia que nadie discute.

Me inclino a pensar que haya sido una primitiva cañada de trashumancia. 
En los bufones de arenillas, en los ríos Purón, Novales y Cabra y en variadas cavernas existen sobradas señales de la población que vivía del aprovechamiento de los pastos. 
El paisaje que desde lo alto se columbra hizo el resto, un valle con tres núcleos de población: Puertas, Riegu y Vidiago y en el que merece la pena detenerse para subir a verlo.

viernes, 9 de febrero de 2007

EL VALLE DE AGUILAR



Cuenta la historia que, los primeros pobladores de Asturias se dedicaban, principalmente, a la caza y a la recolección de frutas que las especies arbóreas y arbustivas de los bosques guardaban en su fronda, para ofrecérselas al ser que había sido designado por las leyes evolucionistas, para dominio del medio terrestre. 
Todavía se desconoce si esas leyes preveían el uso y abuso que el llamado Rey de la Creación, con el paso del tiempo daría al resto de seres, tanto animales como vegetales. El escenario de los hechos que se van a relatar está enmarcado en la zona oriental de Asturias, entre los ríos Purón y Cabra. Al sur, la cordillera del Cuera y al norte un suave acantilado del cantábrico, salpicado de hermosas playas de arena blanca y fina.
Cuando el hombre llegado del Edén bíblico en busca de un territorio similar al abandonado por sus abuelos, se asentó aquí, el ser dominante de cielos y tierra era el águila en sus variadas especies. Ella mantenía el equilibrio ecológico del ecosistema colocada en su cúspide. Abajo en la espesura del bosque el lobo completaba la cadena alimenticia habitando las cavernas de las que, pronto sería desalojado por su futuro dueño: el hombre.
Los asentamientos primitivos, encontraron aquí el lugar apropiado por la cantidad de cuevas y abrigos naturales que la caliza de montaña proporciona. Había dónde elegir incluso, y se elegía aquella cueva desalojado por su futuro dueño: el hombre. A la entrada de las cuevas dejaban los residuos de su marisqueo: lapas, mejillones, bígaros y toda suerte de caracolas que quedarían petrificados para formar parte de la herencia histórica de generaciones futuras que seguirían aprovechando los recursos allí existentes. 
La tierra en la que habitaban, les recordaba según la tradición oral a aquella de la que procedían en una larga emigración. Entre dos ríos que les protegían. No eran extremadamente malos de vadear, pero eso a su vez representaba una ventaja para ellos mismos que les permitía hacer incursiones más allá. La geografía les permitía colocar puntos de vigía desde donde se seguían los pasos tanto de los exploradores como de quienes osasen llegar. Además, las tribus vecinas eran de su mismo origen troncal y no existían diferencias con ellos, todo lo más cuando se trataba de caza y solían resolverse sin pelea.
La mañana había despertado entre nieblas y la partida de caza se había organizado, como siempre, la noche anterior ante la gran fogata que guardaba la entrada de la cueva. El jefe de la tribu, organización superior conocida, era el que, después de escuchar a los componentes de la anterior partida de caza, escogía a aquellos que presentaban una perspectiva de éxito asegurado en la del día posterior. 
También se elegía un guía que únicamente tenía como misión dirigir al grupo al lugar donde la jornada anterior, había sospechado, visto o intuido la gran caza. Otra partida se dirigía a la costa por  proveerse de pesca y marisqueo para completar la alimentación o sustituir por orden del chamán o brujo la de aquellos que habiendo abusado de las carnes, padecían una extraña enfermedad consistente en dolores musculares que les impedían, sobre todo en días de fuerte humedad ambiental, hasta levantarse de la cama de helechos, a pesar de atribuir a esta especie la facultad de curarlos. Suponemos que se trataría de la gota, reumatismo, enfermedad posteriormente atribuida a reyes o gentes que, creyendo ser mejor alimentación la carnívora que la vegetariana, la solían padecer. 

Llegaban, casi siempre, hasta las cuestas, perpendiculares estribaciones del Cuera. Las mujeres recién paridas eran alimentadas con exquisitos caldos hechos con carnes de urogallo y abundantes y variadas especies vegetales, tanto raíces como frutos, para proporcionarles una dieta rica en sales minerales. Los más ancianos recibían como menú abundancia de frutas, requesones, paté de erizos, leches descremadas y yogures naturales hechos con una especie de hongo que dejaban un día entre la leche de cabra y uro, miel de brezo, oscura y fuertemente olorosa. 

Poco a poco fueron ampliando el recorrido de las incursiones al campo para tomar confianza, cosa que hizo que bajaran la guardia de la defensa de la cueva. Hasta entonces varios vigías se turnaban colocados en los cerros más próximos, habiendo elegido como garitas, pequeños salientes de roca caliza. Allí permanecían todo el día y hacían sus comidas principales. Su agudeza visual y su instinto desarrollado como el de cualquier fiera del bosque, les bastaba para sentirse seguros y dar seguridad al resto de la tribu. Al día siguiente, estos vigías permanecían descansando o elegían su propia diversión. 
En una explanada desde donde se veía la entrada de la gruta, debajo de unos hermosos tilos habían establecido y desarrollado las reglas de un nuevo juego al que los muchachos más jóvenes les atraía e incluso a los no tan jóvenes. Este juego les proporcionaba el ejercicio suficiente para mantenerse en forma sin enfrentamientos tribales ni tan siquiera la caza. 
Un día de invierno en el que la mar cercana parecía haber desatado sus furias y bramaba contra los acantilados, varios desprendimientos de rocas cerca del rincón de la playa donde se acostumbraba a mariscar habían cambiado poderosamente la fisonomía del terreno. 
Buscaban nuevos rincones con el consiguiente resabio a lo desconocido. En la luna anterior se habían hecho expediciones costeras en busca de lugares donde abundase el marisqueo. Siguiendo el cauce del río se llegaba a la mar. Una explanada de rocallas quedaba libre en la marea baja con abundantes pozos de agua donde nadaban peces a los que capturaban con cierta facilidad. Habían inventado el primer artilugio de caza en el agua. Una caña seca hueca con muchos nudos cuya punta cimbreaba sin romperse a la que habían atado una tripa fina y seca en cuyo extremo libre sujetaron como pudieron un trozo de barda llena de afiladas púas donde ensartaban restos de mariscos y pequeños cangrejos. Así pillaban pequeños peces de afiladas mandíbulas que llevar a las brasas salpicados de la salsa elaborada con hierbas que el brujo colectaba. 

En la tribu existía una variopinta fauna de individuos característicos. Salvo la función de jefe que recaía sobre el más anciano, el resto de ocupaciones eran asignadas tácitamente a los individuos que destacaban en éste o en aquel arte de pesca. La de chamán recaía siempre sobre aquella persona, observadora de la naturaleza y de sus ciclos biológicos tanto de animales como de plantas, pero debía dominar asimismo la climatología, la medicina en especial, la astrología y el culto a los incontables dioses. Los cocineros de la tribu eran también bien mirados por su importancia ya que eran quienes se encargaban de prodigar de alimentos en los grandes acontecimientos como las fiestas anuales de primavera y verano. 
Importancia muy grande era la que se daba a los artistas que convertían las paredes de los recintos de permanencia en verdaderas suites donde dejaron constancia hasta nuestros días de la domesticación de nuevas especies de animales como bisontes, elefantes, jabalíes caballos, vacas y el propio lobo, corzos, cabras y un sinfín de animales.
Ocurrió que cerca del asentamiento a que nos referimos cerca de la playa, apareció de mañana una extraña roca brillante que flotaba misteriosamente en el aire por encima del pedrero de la desembocadura del pequeño río. De aquella pulida roca se descubrió una capa parecida en su brillo a la que cubre en días de frío los pozos de los caminos. Una escala brillante a los rayos solares se descolgó por la roca y al instante descendieron por ella varias siluetas de hombres de aspecto brillante como la misma roca. Iba delante uno de aspecto fornido, y cuya indumentaria era difícil de describir para los primitivos ojos de Thu.
La capa talar que le cubría era de material desconocido, no de piel de ningún animal conocido; calzaba botas de cuero brillante y en la mano derecha portaba un extraño báculo en el que se reflejaron los rayos solares transformados en hirientes destellos. Uno de esos rayos abatió una hermosa cierva que miraba también atónita el extraño visitante. Los demás personajes, desprovistos del bastón de luz recogieron la cierva y la llevaron al interior de la roca de donde habían surgido. Otros con zurrones transparentes de una piel extrañamente fina recogieron los animales que viven en las rocas del agua. 

Thu quedó sobrecogido de tantas novedades como estaba percibiendo. Thu era un joven que por su dificultad de nacimiento para correr como los demás niños le llevó a observar todo y aprendió a contarlo a los demás de una forma nueva. Su ausencia de voz le permitió desarrollar otros dones, como es la destreza de grabar en la roca primero con sílex y luego dándole color a siluetas de hombres o animales. Utilizaba pigmentos animales o de tierras que conocía para plasmar en las rocas de las cavernas, los acontecimientos que acontecían. El extraño personaje surgido del mar iba a quedar plasmado para las generaciones venideras en la gran roca Atún que se levantaba en la Acrópolis de su tribu desde donde se domina el valle del río Purón. 
Permaneció inerte, escondido cuanto pudo en su garita natural de vigía, conteniendo la emoción y la respiración no tanto por el miedo que le producían aquellas extrañas figuras y sus armas de brillo como por la impresión que produce lo insólito, lo desconocido. Por suerte aquellos seres debieron llevar suficiente con lo que portaban en las bolsas que habían llenado, se montaron en la roca que les había traído del fondo del mar, se cerró su tapa de hielo y de todo su alrededor se llenaron de ojos verdes que emitían unos reflejos y al chocar con el agua, la convertían en destellos verdosos y se elevó hacia el cielo, primero lentamente y pronto, cuando alcanzó a estar por debajo de las algodonosas nubes, se lanzó como un rayo atravesándolas hasta quedar como un puntito en el horizonte en dirección a donde el sol se pone. 
Aquello que acababa de ver nada tenía que ver con una roca, pero no tenía ningún concepto en su cabeza para compararlo con algo conocido. Años después, ya en su madurez artística plasmaría en una roca natural al abrigo de los rayos del sol que queman la pintura, la figura del personaje aquel de túnica talar y rayos fulgurantes. En lo alto de la acrópolis se reunían anualmente las gentes de los poblados del valle para festejar aquel extraño acontecimiento que ya corría de boca en boca entre los narradores que recorrían el valle y amenizaban en las fiestas de conmemoración como nacimientos o muertes de algún importante jerarca tribal. 
Dominaba como nadie la elaboración de pigmentos y era muy hábil en la detección del material. Bastante cerca de la cueva, conocía un barrero de donde sacaba los ocres pajizos y rojizos. Cada vez que los extraía metía varias pellas en su mochila de piel y regresaba con ellos a la gruta. Los almacenaba en un abrigo de la cueva donde el aire y la humedad los conservaba en estado pastoso para usar de inmediato.
En mitad de la cueva, cerca del hogar, había labrado con buril de sílex una oquedad que le servía para moler los minerales una vez secos al sol. Mientras quedaba al cuidado de la gruta, se pasaba el tiempo en su taller, preparando las tierras de gran valor que ya eran famosas y otros artistas venían a pedirle. A cambio de ellas, le traían como trueque pieles, caza o herramientas de sílex bien talladas y que él se encargaba de pulir. De ellas conservaba en otra pequeña sala, bien al interior, una buena colección que le servían para el trueque en ocasiones en que necesitaba cualquier otra provisión. Era llamado para pintar las grutas entre los ríos Sella y Cares o para retocar viejas pinturas que se estaban deteriorando con el paso del tiempo, pero en ninguna de ellas quiso representar el personaje visto en aquella playa. Podía representar animales que acostumbraba ver por todas las zonas que recorría, pero el personaje de la Roca, como él lo llamaba, nunca en otra pared lo había representado. 
En su mente primitiva ya había unas mínimas pautas que marcaban su oficio de historiador. No usaba palabras. Contaba la Historia en el barro o en la misma roca, pero él sólo usaba apenas una docena de símbolos y figuras. Sabía que era fácil para sus coetáneos descifrar sus grabados. Y para quienes viniesen después también lo sería porque sus narraciones a la luz de las hogueras eran escuchadas por los más jóvenes con mucha atención y ellos serían los llamados a contarlas a sus hijos y estos a los suyos.

Pasaron varios cientos de años, no se sabría con exactitud cuántos. La edad del Bronce dio lugar a la del hierro y ésta a la del cemento armado, a la del plástico. Los habitantes de la zona que vio aquel acontecimiento tan lejano en el tiempo, sólo se preocupan de construir nuevas viviendas a lo largo del Valle de las águilas, aprovechando su belleza natural, pero sin darse cuenta, poniendo en peligro esa misma belleza. 
Yendo desde Llanes en dirección a Santander, apenas andado unos siete kilómetros, está Puertas. Se ve una construcción redonda, sin pintura, con el aspecto tosco que toma el hormigón, nada más pasar bajo el puente del ferrocarril, se desvía uno a la derecha. Hay un amplio aparcamiento para dejar el vehículo. Se toma un sendero que circula por detrás de la edificación para adentrarnos en el bosque de pinos y que nos sube a lo alto de La Sierra donde se puede observar "El ídolo de Peña Tú", o si se quiere, como lo llamaban los antiguos, "La peña del Gentil". Viendo el viajero aquella figura grabada sobre la roca natural, en forma de pez, que es un hito para el navegante marino, quizás se le ocurra alguna explicación mejor. 

PEÑATU O PEÑA TÚ?

 Esta manifestación artística rupestre que se encuentra en nuestra localidad es la primera encontrada en Asturias en su género. Se observan dos formas de expresión distintas. La grabación inicial a la derecha del panel con dos figuras bien claras: el propio ídolo y un puñal a su izquierda. Posteriormente se debió de subrayar ese grabado con pintura roja, posiblemente con el ánimo de hacerlo más visible. Se añadieron elementos, figuras y puntos. Entre ambos sucesos no debió transcurrir demasiado tiempo, pero se puede descartar su contemporaneidad. Los grabados demuestran influencia de la Meseta y las pinturas la del Centro y Mediodía peninsular.Se le denomina el ídolo, pero la más antigua parece ser la de la Cabeza del Gentil está hecha con instrumento de punta roma aunque hay abrasiones en algunos tramos. Tres arcos paralelos conforman la figura del ídolo cerradas abajo por un trazo único rectilíneo. Entre los dos arcos interiores se dibuja en línea quebrada la orla; el arco exterior está festoneado de pequeños trazos simulando el cabello. Presenta claramente los ojos. El cuerpo se representa por siete franjas horizontales a modo de falda. En rojo se resaltaron todos los grabados y se añadieron elementos no visibles de adorno en la cabeza y el trazo entre los ojos a modo de nariz. El pie derecho del ídolo está representado así con cuatro trazos. Otros trazos externos son una serie de puntos que rodean una forma trifoliada y otros veintisiete que, a falta de uno, sería la representación del mes lunar. Figuras humanas formando escena de danza o caza, una más alejada lleva báculo, dos posibles cabras. El puñal aunque extraño a los hallados, presenta la lógica distribución de los cinco agujeros por donde se ataría el mango de madera o hueso. Existen variadas interpretaciones de lo allí expuesto por su autor. Podría ser que las siete capas de la falda representasen los días de cada fase lunar. La aureola de la cabeza, así como la túnica talar, pudiese enmarcar un personaje sacro o regio. Por comparación con otras similares halladas en la península puede datarse en torno al 1500 a. d. C. ¿Se trataría de un asentamiento fortuito o de un lugar de reunión anual de gentes trashumantes? Lo cierto es que ahí nos quedó esa gran roca para recordárnoslo. El nombre también debió de sufrir cambios a lo largo del tiempo. La Peña del Gentil, Peñatu, Peña atún, El ídolo de Peña Tú... Es cierto que desde la costa, y más desde la propia mar, se divisa la roca. Su aspecto dolménico debió de ser lo que atrajo la mirada de los antiguos moradores. Me inclino modestamente a pensar en un lugar de encuentro y parada de los pastores que seguían con sus rebaños. En los bufones de arenillas, en los ríos Purón, Novales y Cabra y en las variadas cavernas existentes en la zona, hay sobradas señales de la población que vivía del aprovechamiento natural de la zona. El paisaje que desde lo alto se columbra hizo el resto. Hoy es un valle con tres núcleos de población: Puertas, Riegu y Vidiago y en el que merece la pena detenerse para andar.