AL LECTOR:

Narraciones de hechos y acontecimientos recordados por el autor; otras recogidas de la tradición oral y escrita.

sábado, 27 de agosto de 2011

LA XÍRIGA DE LOS TAMARGOS LLANISCOS

Los tejeros, canteros y goxeros asturianos, llaman xíriga a una jerigonza que hablan entre sí desde tiempos inmemoriables.
La jerigonza de los menestrales es antiquísima en España, pues ya habla de ella el Libro de Alexandre, escrito en el siglo XIII:
“Este guirgonz que traen por las tierras e per calles
non se contrabandicos entre los menestrales”.
Los canteros gallegos y los tejeros de Segovia también tienen su jerga particular.
¡Qué estudio tan curioso y original se podría hacer si se recogieran estos dialectos jergales y si se examinaran comparativamente!
En la xíriga hay algunos vocablos del castellano con significación distinta de la verdadera y otros, en número escaso, provienen del vascuence y del francés; también hay unos pocos de germanía.
Los tejeros son, la mayor parte, del concejo de Llanes. En la primavera se juntaban en cuadrillas que se esparcían por Asturias, Castilla y Vascongadas, donde se dedican a a la elaboración de ladrillos y tejas hasta el otoño, cuando regresan a sus respectivas casas.
Para que los petes no lo entiendan cuando hablan entre ellos de sus negocios o asuntos personales, lo hacen en xíriga. En zonas del concejo, las mujeres también hablan esta jerga.
En algunas casas comerciales de México, fundadas por llaniscos, exigían a sus dependientes que supieran usar la xíriga para emplearla en el negocio.
Los tejeros y canteros son sumamente comunicativos y no ponen reparo en enseñar la xíriga a las personas que intiman con ellos. Cuando recorrí las tejeras del concejo de Oviedo para recoger el vocabulario de la xíriga, los tejeros llaniscos allí trabajando no me pusieron ningún inconveniente en facilitarme los datos que les pedía.
Los goxeros habitan en el Valle Alto y Bajo de las dos Peñamelleras. Son más desconfiados y no comunican este dialecto jergal más que a los que aprenden su oficio.
En el año 1919, estaba un goxero remendando goxas bajo el hórreo, en el Concejo de Caravia. Cuando me acerqué a él y le rogué que me dijera algunas palabras de la Xíriga, me contestó:
_Primero tiene que comenzar por aprender este oficio. Entonces, a medida que lo aprende, irá aprendiendo a la vez nuestro lenguaje secreto; si se lo enseño ahora, puede perjudicar mi negocio.
Le repliqué con palabras de su jerga y me preguntó lleno de asombro:
_¿Suaire balsie la xíriga? A la vez que le dijo al aprendiz, rapaz de unos quince años:
“Torrodia morcate y verbea en xíriga co'l man”.
Y el rapaz me dio a conocer algunos vocablos, muy pocos.
Los tejeros cuando están batiendo el barro con los pies desnudos en el ñansu o cuando trabajan en la gurriera, suelen entonar alguna que otra copla alusiva a su trabajo:
Deñarrama la grifola
y de michigún uzquía,
y derracha los plumosos
y de brota la golía.
Cuando el año no se porta bien con ellos, cantan:
Gachu man, ¿ez llastirás
al zosquín de la guxara,
los maineles embrinciados
y la morua abrecada?
Otras canciones son populares entre ellos.
La debrota para gacha
y la junuia engachecida;
estígate man de manes
miaire también se estiga.
Parame una bringasúa
y un veraniegu embriciau,
pa llastir balsiendo junias
de talangu en talangu.
Maniatina de miaire
que asuabas la picoba,
para l'albara llaeza
balsiendo la xirigonza.
La xíriga es pobre en vocablos. No tendrá muchos más de los que figuran a continuación.
En este vocabulario apócrifo fui intercalando otros términos que encontré en documentos divulgativos y los que fui recogiendo de personas con las que traté del tema. Generalmente se encuentra uno con gente que memorizó ciertos términos y que aplica en frases muy hechas y en situaciones determinadas, pero que son incapaces de seguir la conversación en otros temas que no sean los aprendidos. Van señalados con el signo [~].
A poco que se fije uno en el vocabulario “Mansolea”, que hablaban los zapateros de Pimiango, se da uno cuenta que muchos de sus vocablos coinciden con los de la “Xíriga”. Si bien, la mayor parte de los usados por los zapateros no están el habla de los tejeros. Sin querer dar importancia a una sobre la otra, de si fue primero ésta o aquélla, me limito a señalar con este signo,
[~man], cuando se encuentren en ambos registros lingüísticos. Obviamente, con esta publicación no pretendo más que compartirlo con quien desee continuarlo. Yo mismo intentaré completarlo y a medida que lo haga, incluiré la bibliografía y las páginas de la red donde se puedan encontrar.
LÉXICO DE LA XÍRIGA
A
Abrecar v. Romper. Partir. Quebrar ~
Abricia ad. Arriba. Lejos
Abriciar v. Levantar. Subir. Sin. Embriciar
Abriciáu adj. Levantado Sin. Embriciáu
Acabear v. Beber. Sin. Trobar (ergues)* ~
Aceque m. Café ~
Adaga f. Carne. Sin. Araguía ~
Agún m y adv. Día. Ahora [~man]
Agustina f. Cal Sin. Angosta. Ría asuada
Álbaras f. Alubias. Judías ~
Albarinas f. Fabes
Albarinera f. Criada
Albaritar v. Cantar. Reir. Divertirse. Alegrarse. Sin. Albriciar ~
Albaritáu/ada de gomía m y f. Alegre. Risueño/a. Cantarín/ina ~
Albirriáu/ada m y f. Feo/a. Sin. Gachotu/a. Antiestético ~
Albriciar. (V. Albaritar). Cantar. Reír. Divertirse. Alegrarse. Sin. Albaritar
Albura. Jornal, plata, paga, dinero. ~
Alchís. Poco, barato, menudo. ~
Alfaros. Pantalones. ~
Alfaros de guxa de mure. Bragas
Alfayu. Otro poco. ~ Sastre.
Algamar. Comprar, alcanzar, adquirir. ~
Alicáncanu. Piojo. Sin. Chovai. cid. Zorrillán. [~man]
Allaezo. Allá lejos. Sin. Llaeza. [~man]
Allezo. Allá lejos.
Alpez. Nada, poco. Ignorante. Escaso. Sin. Alchís. Chisín ~
Alpez de manjuru m. Perrona (moneda antigua de diez céntimos de peseta)
Alpez de manjuru chupidín m. Perrina (moneda antigua de cinco céntimos de peseta)
Alpuz adj.. Barato, Económico. Amaica adj. y pron. Once ~
Amar adj. y pro. Diez
Agún. Día. ~
Angosta. Cal. ~ Sin. Agustina. Ría asuada
Añagu. Año. (V. Ñau). ~
Aparar. Venir, ser, estar, dar, tener, prestar. (V. Parar). [~man]
Aperandar. Morir. (V. Apilfar, Apular). ~
Apilfairias (ergues)* Veterinario/a. Sin. Apulairias. Médico. (V. Apula? Petes).
Apilfairias. Veterinario. (V. Apularirias).
Apilfar. Morir, matar (V. Aperandar, Apular).
Apirabar. Gozar, disfrutar, pasarlo bien. Fornicar. Follar. Joder. Sin. Estigar.
ApulaPetes. (V. Apilfa?Petes). Matasanos. Médico.
Apula?Irias. (V. Apilfa?Irias). Matavacas. Veterinario.
Apular. Morir, matar (V. Apilfar). ~
Apulador. Pendenciero, matón. ~
Aquiezo. Aquí.
Aquiezu. Aquí. ~
Arangón. Muy grande.
Arangue. Grande.[~man]
Araguía. Carne. [~man]
Araguía de aure. A. d’ureta: "Carne de mar". Pescado.
Ardaina. Aguardiente (V. peñascarol)
Ardalina. Aguardiente. ~
Ardina f. aguardiente. Sin. Peñascarol
Arapar. Dar.
Aroga. Ahora.
Arragar. Agarrar.
Arrequinsiar. Llenar.
Arrieta. Tierra.
Artifa. Borona. (V. Artoa). [~man]
Artoa. Borona (V. Artifa). ~
Artolo. Maíz. (V. Bartolo). ~
Ascode. Mucho, muy caro. ~
Acúa f. Fuego. Sin. Asúa ~
Asúa. Fuego. ~
Asuador (?a). Cocedor (?a), encendedor (?a).
Asuapérdigos m. y f. Maestro/a
Asuar. Cocer, quemar, asar. ~
Atensar. Sentar. ~
Atescu. Este. Atesca adj. y pron. Esta. Ésta. Sin. Tesca
Atescu adj. y pron. Este. Éste. Sin. Tesque. Tescu. ~
Atrencar. Echar. ~
Atrevidas. Alpargatas, corizas. ~
Atrincar. Pegar.
Atropar. Juntar, reunir. ~
Aureta f. Agua. Sin. Urea. Ureta. [~man]
Axabitiar v. Coger. Quitar. Robar. Sin. Rupiar. Guaciar. Cusbar. Axativar Axafar. Caer. (Axafa Aureta: Llueve) bajar, esconder.
Axafar v. Caer. Bajar. Esconder. Sin. Xafar. ~
Axafar ureta. Llover. Sin. Xafar la ura.
Axafar aureta de visitantes. Llorar.
Axafu. Abajo. ~
Axabitiar. Coger, robar, quitar.
Axir. Aprender, coger, asir. ~
Axode. Adiós, despedida.
Ayiqui. Acá.
Azainas. Ganas.
B
Ba adj. y Pron. Uno. Sin. Bate
Bai. Sí. ~man.
Baite. Si. (V. Bai). ~
Baítela. (V. Bai).
Bájone. (V. Bai).
Baldenora. Fuente. ~
Baldestilla. Cebolla. ~
Baldomina. Barriga, Vientre. ~
Baldropo. Hórreo. ~
Balsear. (V. Balsiar y Balsir). Ver, saber, mirar.
Balsi. Mira. ~
Balsiar. Sinónimo de Balsir. También bailar.
Balsir. Ver, saber, mirar, entender, conocer. (V. Balsear y Balsiar) ~
Barda. Ramera.
Barizas. Tiras de madera para tejer los cestos y cunachos. ~
Barniega. Piqueta.
Bartolo. Maíz. (V. Artolo)
Basúa. La hora. ~
Bate. Uno, una vez. [~man]
Batea. Dos, dos veces. ~
Batebí adj. y pron. Dos. Dos veces. Sin. Bi. Batea.
Batebía
Batevía. (V. Batea).
Bayetona. Va¡ con énfasis.
Bayuca. Chigre, taberna. [~man]
Bayuqueru (-a). Chigrero (-a). [~man]
Belurdia. Embuste, mentira. [~man]
Belurdieru/a m. y f. Mentiroso/a. [~man]
Bi adj. y pron. Sin Batea. Batebí. Batebía
Billoriu. Pueblo.
Bobiu. Caldo. (V. Gorrumbu).
Borniega. Piqueta. ~
Borniegu. Martillo. ~
Bos. adj. y pron. cinco.
Brecar. (Abrecar).
Brensu. Ventosidad. ~
Bringán. Chorizo. (V. Sustanciosu).
Bringar. Evacuar el vientre. ~
Bringasúa. Arma de Fuego. ~
Bringu. Excremento. ¡a mayar el bringu! interj. ¡A la mierda! ¡A tomar por el culo!
Brota. Tarde.
Buleda. Puerta. Buz. Hocico.
Buzúa. (V. Cebeca, morúa).
C
Cabear. Pedir, mendigar.
[~man]
Cabeu. (V. Drope). Mendigo.
[~man]
Cabiar. (V. Cabear).
Cabón m. Terrón
Cacea. Mano. (V. Galtra).
Cachu. Nalga.
Camangu. Miedo.
[~man]
Cangelo. (V. Camangu).
Cantulexa f. Bote. Barquichuela
Cariellu. Hermano.
Carrillu. (V. Cariellu).
[~man]
Cascosa. Botella. Plato. Botella. Vasijas de vidrio. ~
Cascosina. Copa de barro o vidrio.
Cascosu. Vaso.
Caxu. Órgano sexual femenino. ~
Cazcorreru. Zapatero. ~
Cazcorros. Zapatos. ~
Cebeca. Cabeza (V. Morúa).
[~man]
Cercada. Ciudad, villa, pueblo. (V. Villoriu). ~
Cercadona. Mar. (V. Viola y Ñansona).
Cerder. Perder. ~
Chacurras f. Perras. Dinero. Sin. Puzas
Chacurru (-a). Perro (-a).
[~man]
Chalupa. Almadreña.
Chenzona. Cárcel. ~
Charrán. Diablo.
Charrasca. Navaja.
Chero f. Casa.
-Chero los pallides. Escuela
-Chero'l gandu'l gachu. Farmacia.
Cheru. Casa.
[~man]
-Cheru de engachecidos. Hospital. ~
-Cherusería. Casería. ~
Chica. Real. (Dinero).
Chini. Dolobre. (Pico para labrar). Mazo de hierro. ~
Chirrimital. Establo, Cabaña. ~
Chirriu. Carro, carretilla. ~ En mansolea, chirri.
-Chirríu arange. Camión.
-Chirríu chupíu. Carretilla. Cochecito
-Chirríu d'ureta. Barco
-Chrríu embriciáu. Avión
-Chirríu ferroso. Tren
-Chirríu llastidor. Automóvil. Coche
-Chirríu llastidor arangón. Autobús
-Chirríu xidu. Aiga. Cochazo
-Chirriuabriciau. Aeroplano.
-Chirriu de aureta. Barco.
-Chirriu chupidu. Automóvil pequeño.
Chiru. Mazo de cantero.
Chisín. Poquito. ~
Choval. Piojo. (V. Alicáncanu y Cid).
Chorai. Piojo. (V. Alicáncanu , Choval y Cid)
Chupial. Pequeño. ~
Chupidu. Pequeño. (V. Chupial).
Chuvai. Piojo ~
Chuvau. Pequeño. (V. Chupial, Chupidu).
Cid. Piojo. (V. Alicáncanu, Choval y Chorai).
Contrumeña. Gorra.
Contrumeñu. Pelo. (V. Cuadrumeñu).
Costobu. Amigo, compañero. ~
Cuadrumeñar. Afeitar. ~
Cuadrumeñera. Navaja de afeitar. ~
Cuadrumeñeru. Barbero. ~
Cuadrumeños. Pelos, Cabellos. ~
Cusbar. Robar. Sin. Rupiar. Guaciar. Axabitiar. Axativar
D
Dátiles. Dedos.
De brota. De noche. ~
De ñarama. De mañana. ~
De racha. De tarde. ~
Desastro. Detrás. ~
Desbatir. Pegar, Pelear, reñir.
Devalle m. Hierba
Devallera. Pradera. ~
Devalleru. Prado. ~
Devalle. Hierba, heno.
Dibusa. Boca. (V. Gomia).
Disviar. Marchar. Ir, andar, huir, despedirse, Sin. Jospiar.
Doto. Todo.
[~man]
Drama. Madre. ~
Drape. Padre. ~
Drope. Pobre, mendigo. ~
Drucu. Crudo. ~
Duque. Gato. (V. Maqueda).
E
Embriciar. Levantar, subir, erguir. (V. Abriciar).~
Embriciáu adj. Alto. Levantado. Sin. Abriciáu
Embruñu. Hocico, morros. (V. Engruñu).
Embuz. Avíos, utensilios.
Emilia adj y pron. Mil
Emilio adj. y pron. Millón
Enfarxolada adj. f. Embarazada. Preñada. ~
Enfarxo1ar. Embarazar, preñar. (V. Farxular).
Enfarxulada. Enfarxolada. Embarazada. (V. Farxulada).~
Engachecidu. (-a). Enfadado, enfermo, triste, lisiado. ~
Engaltrar v. Coger. Asir. Agarrar. Sin. Asir
Engaltru m. Abrazu.[~man]
Engomiar v. Besar. [~man]
Engruñu. Hocico, morros. (V. Embruñu).
Enxidecer. v. Mejorar, agradar, agradecer, embellecer, adornar.
Enxidiar. v. Enamorar, agradar.
Ergue. Cantero. ~
Erguín. Cantero.
Esbatir. Parir. Dar a luz.
Escamosu. Pescado.
Escondarse. Casarse. [~man]
Escondaderu. Casaderu.
Escondarse v. Casarse. ~
Escoriu. Herrero. ~
Escotu. Rico. [~man]
Esnia. Leche. (V. Guzmea, Ullea). ~
Esñia Leche. Sin. Guzmea. Ullea.
Esperte. Regla. ~
Estaguillu Cárcel. (V. Chanzona).
Estajuriante m. y f. Jugador/a. ~
Estajuriar v. Jugar
Estajuriu m. Juego. Sin. Tafullu. ~
Estañol. Queso. ~
Estajuriar. Jugar. ~
Estigar. Maltratar, fastidiar, fornicar, entorpecer, golpear.
[~man]
Eszarapiar. Estropear, descoser, romper, deshacer.
Eszarrapiar v. Estropear. Romper. Deshacer. Descoser, Escanciar
Ezque. Cantero. (V. Erguín, ergue).
Eún adj. y. pron. Cien
Ez Adv. No. Sin. Onia. Samen

F
Farragusa. f. Espada, navaja. ~
Farraguxa. f. Navaja.
Faxulada. Embarazada. (V. Enfarxulada).
Felpeya. Manta. ~
Felpeyina. Sábana. ~
Fernada. Herrada. ~
Fernáu/ada adj. Herrero/a
Ferraguxa. Herramienta de hierro. (V. Ferrosa).
Ferrosa. Pala, azada, herramienta de hierro. (V. Farraguxa). ~
Ferrosu m. Objeto de hierro o metal en general. 'Ferrosos de belarda de guxa. Pendientes.
Filosa. Cara. rostro. ~
Flus m. Cigarrillo. ~
Flux. Pitillo.
Forista. Déspota. ~
Foru. Despotismo. ~
Fosquear. Fumar. ~
Fosqueu. Tabaco. (V. Manflús, Manjoyo). ~
Fu. Baraja. . Carta de triunfo en el juego de la baraja
G
Gabarda. Chaqueta. ~
Gabardín. Chaleco. ~
Gabrieles. Garbanzos.
Gacheces. Maldiciones.
Gachez. Acción mala, tontería, fealdad. [~man]
Gachotu. Feo. (V. Gachovu, Engachecidu).
Gachou. Gachotu. Feo ~ Sin. Albirriáu/ada ~
Gachovu. Feo. (V. Gachotu, Engachecidu).
Gachu (-a). Malo, zorro-a
Gachuleru (-a). Perverso (-a), infame. ~
Galoza. Cama. ~
Galtra. Mano. ~
Gandu. Comida.
Grandu. Comida. ~
Garliza. Camisa. ~
Gangarria. Cencerro.
Garciza. Camisa.
Garniza. Garliza f. Camisa Ropa.
Gaza. Sal.
Golía. Sueño, acción de dormir y gana de dormir. ~
Goliar. Dormir. ~
Golpea. Manteca.
Gomia. Boca. (V. Dibusa). [~man]
Gomiazu. Beso. ~
Gonzalo. Sapo. ~
Gorra. Sordo.
Gorre. Hombre, ignorante, tonto, extraño a la "tamarga". (V. Pete). ~
Gorreta. Mujer.
Gorrimbia. Cachaba. Sin. Picaya. ~
Gorrumbu. Caldo. (V. Bobiu).
Goxa. (de los goxeros) Macona. De los maconeros.
Goxeros. Maconeros.
Grabieles. Garbanzos. ~
Griegos. Pies. . Sin. Yames ~
Grifola. Frío. (V. Mingo). ~
Grillescos. Calzoncillos. ~
Gruñu m. Hocico. Morro. Sin. Embruñu. Buz
Guaciar v. Robar. Sin. (V. Rupiar. Cusbar. Axabitiar. Axativar). ~
Guaciar. Robar. Por extensión, irse, marcharse, salir.
Guilfa. Llave.
Gumarra. Gallina. Sin. Plumosa. [~man]
Gumarreru. Gallinero. ~man. Ladrón de gallinas.
Gumarros. Huevos. Por extensión, testículos.
Gumarru. Gallo. Plumosu. Huevo. [~man]
Gurria. Barro. ~
Gurriera. Gurrieta f.Barrera, barrizal. ~
Guxa. Mujer de uno, vieja. ~
Guxa xida. Mujer guapa.
Guxara. Iglesia.
Guxona. Muerte.
Guzmea. Leche. Sin. Esnia /esñia, (ergues)*. Ullea

H
Hembricia. Mujer guapa. (V. Guxa xida).
I
Iria. Vaca. ~
Irión. Buey. ~
Iriu. Toro.
Iru adj. y pron. Tres
J
Jaru. Monte, estercolero. ~
Jerrosu. Herrero. (V. Escoriu).
Jorcada. Sopa.
Jospiar v. Marchar.Andar.Ir.Huir.Despedirse. Sin. Llastiar.Llastir.Disviar
Josquiar v. Fumar. Sin. Fosquiar
Josquear. Fumar. (V. Fosquear).
Josqueu. Tabaco. (V. Fosquéu).
Junia. joven, novia, niña. [~man] : mujer.
L
Laratiar v. Sangrar. ~
Laratie f. Sangre. ~
Lau det y pron. Cuatro.
Llandíu/a adj. Delgado/a. ~
Llaeza Adv. Allá. Lejos. Sin. Allezo. ~
Llargar v. Vender. ~
Llastiar v. Andar. MArchar. ir. Huir. Despedirse. Sin. Llastir. Disciar. Jospiar. ~
Llastidores m. Zapatos. Sin. Cazcorros.
Llastir v. Andar. Marchar. Ir. Huir. Despedirse. Sin. Llastiar. Disviar. Jospiar
Llastiar. Andar, marchar, ir, huir, despedirse.
Llastidor. Que corre o marcha.
Llastir puzas v. Pagar. Sin. Zaspiar
Llayu. Vino. ~
Llea. pron. Ella. [~man]
Llercia f. Miedo. Sin. Camangu. Canguelo.
Llerguer v. Querer hacer algo.
Lleo. pron. Ello.[~man]
Lleu. pron. Él. ~
Lloba f. Chaqueta. Sin. Gabarda. Pañosa
Llordia m. y f. Tonto/a Sin. Mayabringos. Mordia
Lluarcos m. Dinero. Cuartos. Sin. Manjosu. Manjuru. ~
Llumia f. Puta. Sota de la baraja. Sin. Barda
Luminosa f. Cerilla. ~
Luminosu m. Mechero

M
Machuriar. Trabajar. Hacer. ~
Machuriu. Trabajo, labor.
Maderosas. Almadreñas. Sin. Chalupa. Cualquier objeto de madera. ~
Maderosu. Madero, avío de madera.
Maga Xida. La Virgen. ~
Maineles. Dientes. ~
Majuru. Dinero. (V. Manjosu, Lluarcos,, Manforu). ~
Man. Amo, señor, jefe. [~man]
Man de Dotos: Dios.
Manforu. Patrón despótico.
Manflús. Tabaco. (V. fosqueu).
Maniata. Ama, señora. ~
Maniatina f. Apelativo cariñoso del hombre hacia la mujer, equivalente a cariño, cariñin.
Maniatina de miaire. Cariño mio. ~
Maniegu. Sacristán. ~
Manjosu. Dinero. (V. Manjuru, Lluarcos).
Manjoyu. Tabaco. (V. Manflús, Fosqueu).
Manjuru. Dinero. (V. Manjosu, Lluarcos).
Maquedo. Gato. (V. Duque). Sin. Duque/sa ~
Maragotas. Castañas. [~man]
Márgara. Teta. (V. Ñárraga).
Margarita. Teta. (V. Márgara, Nárraga).
Margurosa. Cerveza. ~
Maste. Pene. (V. Masteu). . Mastu
Mastea. Pera. ~
Masteu. Pene, rabo. (Mastu). ~
Mataliegu. Reloj. (V. Mostaliegu). ~
Mayador. Comedor.
Mayabringos. Tonto, imbécil.
Mayar. Comer. ~
Mayeu. Comida.
Mendaro. Rincón del horno que no coció en la "tarnarga".
Mengue. Chivato.
Miaire. Yo, mío, mía. ~
Misaires. Nosotros, (-as), Míos, (-as). ~
Michi. Mitad, medio. ~
Michigún. Mediodía. ~
Mingo. Frío. (V. Grifola).
Miranda. Agua. ~
Mondoa. Mozo. (V. Mordón).
Morandinas. Baldosas.
Morata. Pulga. ~
Morcate. Chico, rapaz. [~man]
Mordia. Tonto, idiota. . Sin. Mayabringos. Llordia
Mordón. Mozo. (V. Mondoa). ~
Mordona. Mujer jamona. ~
Moronda. Tejera. (V. Tamarga).
Morondu. Ladrillo. ~
Morranchu. Niño, chiquillo. ~
Morrón. Criado. ~
Morru. Criado (V. Morrón).
Morúa. Cabeza. (V. Cebeca). ~
Moscandia. Sin. Moscancia. Morcilla. ~
Mostaliegu. Reloj. (V. Mataliegu).
Moscorra. Mozona tosca.
Motelu/a. Tartamudo/a.
Motil. Muchacho, adolescente.
Motila. Rapaza, criada.
Motón. Carnero, cordero. [~man]
Motona. Oveja. [~man]
Mure. Ratón. (V. Caxu).
Musa. Tonto, imbécil.
Musendu. Asno. ~

N
Nuestrosaires. Nosotros. (V. Ura). [~man]
Ñ
Ñansa f. Agua. Sin. Ura. Ureta. Aureta
Ñansona. Mar, arroyo. ~ Sin. Cercadona, Viola.
Nansu. Río, lago, pozo, Hoyo donde se amasa el barro. ~
Ñapas f. Narices. Sin. Ñarries
Ñapas. Naríz. (V. Ñáriga, Ñarrie).
Ñarama. Mañana. De ñarama: Por la mañana. ~
Náriga. Naríz. (V. Nápas, Narrie).
Ñáragas. Ñarragas. Tetas. Margaritas (V. Márgaras). ~
Ñarries. Narices. [V. Ñárigas, Ñapas). ~
Ñau. Año. [~man]
Ñurriu. Cura.
O
Oguei adj. y pron. Veinte
Oguín. Pan Orguíu (Y Ubiu).
Oguiruis m. Cuernos. ~
Orguíu m. Pan. Sin. Oguín. Ubiu. ~
Olosu. Oro. . Sin. Orosu
Onia. No. [~man]
Orbayu. Meada
Orbite m. y f. Borracho/a Sin. Trobáu/ada. ~
Orbito. Borrachín.
Ormea. Trabajar. (V. Machuriu).
Orpín. llovizna.
Orpinar. Orin, lloviznar.
Ortaga f. Carbón. Sin. Urtaca. ~
Otrufo/a adj. Otro
P
Pallide m. y f. Burro/a. Tonto/a. Ignorante. Necio/a
Palpiteru. Corazón ~
Pallide. Adj. Falacio, tonto, necio, ignorante.
Pañosa. Chaqueta
Papelosa. Papel, carta, naipe.
Papelosera. f. Cartera. ~
Papelosu. m. Periódico. Papelosu de llastición. Billete de viaje.
Papulosa. Papel, carta, naipe. (V. Papelosa).
Papulosera. Cartera. ~
Papulosu. (V. Papelosu). ~
Papuloseru. m. Cartero
Para. Tiene, da, está, es. ~
Paraba. Tenía, daba, estaba, era. ~
Parame. Dame, préstame. ~
Parar. Tener, estar, ser. (V. Aparar). ~
Paro. Tengo, doy, estoy, soy. ~
Parome. Diome, prestóme. ~
Pela. Peseta. ~
Pelaguxu. Guardia Civil. ~
Peñascarol. aguardiente (V. Ardaina).
Perdigal. Anc. (V. Perdín, Pérdigu).
Pérdigu. Ano. (V. Pérdin, Perdigal). [~man]
Perdín. Ano. (V. Pérdigu, Perdigal).
Perdis m. Culo. Sin. Perdigal Pérdigu. Perdín
Perico. Raposo. ~
Pete. Paisano que desconoce la xíriga. O no sea canteru o texeru. ~
Picaya. Cachaba. Sin. Gorrimbia. ~
Picoba. Puchero, pote, cacerola. ~
Picoa. (V. Picoba).
Plumosa f. Gallina. Sin. Gumarrar
Plumosinos. Aves de cría.
Plumosu (-a). V. Gumarru. Pájaro, mosquito, gallo, mosca. ~
Plumostinos. Aves de cría. ~
Populosa. Baraja. [~man]
Priedu. Negro. V. Zarietu/a
Puz. Perro. ~ (V. Chacurru).
Puza. Dinero. Perrina. Moneda de cinco céntimos.
R
Rábole. Alcalde. ~
Racha. Noche.
De racha: De noche.
Ría. Piedra. [~man]
Rieta. Tierra. ~ Arrieta.
Rodesca. Escudilla, tapa de la picoba. [~man] : Rudesca.
Rucandia Rucandiu. Crudia. Sin. Drucu
Rumartu. Horno de cocer arcilla o de cocina también. ~
Rupiante. Ladrón.
Rupiar. Robar. Sin. Axabitiar. Guaciar. Cusbar

S
Saldallu. Pañuelo. ~
Sambenito. Lugar del horno que no coció. Sin. Mendaro
Samen. No. (V. Ez, Onia). ~
Sandiegu. Saco. (V. Zoscal). ~
Sanjosé. Cesto.
Sapalongia. Rana.
Sapianguiu. Tragadero. ~
Sapiar. Pasar, tragar, caer. ~
Sápiro. Aire.
Seí Adj. y pron. Seis
Seme. Mes. [~man]
Soca. no. Nada. Ni soca, de ninguna manera.
Solfu. Polvo. ~
Sorti adj. y pron. Ocho
Suaire. El, aquél, usted.[~man]
Suepu. Duro (dinero). ~
Susaire. Él, aquél, tú, usted. ~
Susaires. Ellos, aquellos, ustedes. ~
Sustanciosu. Chorizo. Sin. Bringón
Sustanciu. Palo. . Sin. Ustanciu

T
Tafullu. Juego. Sin. Estajuriu
Talangu. Molino. ~
Tamarga. Tejera. [~man]
Tamarguina. Teja. ~
Tamargu. Tejero. . Lenguaje profesional de los tejeros. ~
Tarrau. El demonio. Sin. Charrán. ~
Tesca. Una, ésta. ~ Atesca.
Tescu. Uno, éste. Sin. Atescu.
Tesque. Este. ~
Torpiantes. Testículos. (V. Gumarros). Sin. Urrancios.
Torrodiar. Venir, llegar, acercarse, mirar. ~
Trabíncula. Pierna, pata.
Trebíncula. Pierna. Tribíncula de urdiu. ~ Jamón.
Traposu. Traje.
Trincar. Meter a golpes.
Trobar. Beber. [~man]
Trobáu (ergues)* Sin. Orbite, Orbitu/a. [~man]
Tuaire. Tu, tuyo, tuya. ~ Sin. Yutis. [~man]
Tusaires. Tus, tuyos, tuyas.
U
Ubíu. Pan. Sin. Oguín. Oguíu.
Uguíu. (ldem.)
Ullea. Leche (V.Guzmea, Esñia).
Uñia. (ldem.)
Ura f. Agua. Sin. Ureta. Aureta. Ñanza. ~
Urcea. Cabra. ~
Urcéu. Cabrito. ~
Urdiaca. Puerca.
Urdiu. Cerdo. ~
Urdiz. Tocino. ~
Ureta. Agua, llovizna.
Urrancios. Testículo. (Gumarros, torpiantes).
Urtaca. Rozo, carbón.
Ustancia. Leña. ~
Ustanciu. Palo, árbol. Sin. Sustanciu.
Uzmea. Manteca.
Uzquía. Calor, galbana. ~
Uzquíu. Sol. [~man]

V
Valencia. Luna. ~
Valencianas. Estrellas. ~
Variza. Varas para hacer cestos.
Velardas. Orejas. ~
Velurdia. Mentira.
Varacundia. Pánico.
Veracundia. Miedo.
Veraniegu. Sombrero. ~ Veraniegu embriciáu. Sombrero.
Verbeador de Velardas. El Teléfono.
Verbear. Hablar. [~man]
Verbeu. El habla.
Verbiar. Hablar (V. Verbear).
Vérdura. Cereza. ~
Vérduru. Pruno. ~
Vidriosu. Vaso. ~
Villoriu. Pueblo (V. Cercada).
Viola. La Mar. (V. Cercadona, ñansona).
Visante. Ojo. [~man]
Visantear. Ver, mirar, otear, atisbar. [~man]
Visontear. (ldem.).
Volandina. Alma, espíritu. ~
Vuestra. Ustedes. ~
Vuestrosaires. Vosotros, ustedes. ~

X
Xafar. Axafar. Caer, bajar. (Se xafa la ure: Llueve).
Xagarda. Manzana. ~
Xagardúa. Sidra. ~
Xágorne. El Lobo.
Xalonga. Rana. (V. Sapalongia). ~
Xárabu/a (ergues)* m. y f. Viejo/a. Sin. Zarru/a
Xargón m. Jergón
-xargón de capulla Colchón
Xaramagu (?a). Gallego (?a).
Xaule. Cama. (V. Galoza).
Xidar v. Rezar. Piropear. Querer. Decir cosas hermosas
Xideces. Amores, cosas bellas, piropos, rezos, bendiciones. ~
Xidez. Aceite.
Xidies. Gracias, agradecimiento. ~
Xidoniau. Muy hermoso, muy bello, muy bueno.
Xidu. Hermoso, bello, agradable, querido, bueno. ~
Visanteador xidu m. Televisor
Xiflu. Hijo. ~
Xíriga. (El argot de los tejeros). Jerigonza. ~
Xirigonciar. Hablar xíriga. ~
Xode. Dios.
Xodín m. Niño Jesús
Xodín/a Ángel, Santo. ~
Xodina. Santa.
Xodinos. Ángeles, Santos.
Xuliar. Callar. ~ ¡Xulia de gomia en perdis! ¡A callar! ¡Calla!
Y
Yames. Los pies.
Yayu. Vino.
Yimis. Yo. Sin. Miaire. [~man]
Yitis. Tú. (V. Yutis). [~man]
Yomis. Yo.
Yutis. Tú (V. Yitis). Tuaire.
Z
Zalengue. Caliente.
Zalpeyu. Andrajo, cosa inservible.
Zancañeru. Compañero. ~
Zancañías f. Compañías. Tropas
Zangorra. Bota de vino.
Zaramoa. Patata. ~
Zarietu. Negro. Sin. Priedu. ~Zarmo (?a). Viejo, (?a).
Zaspi adj. Siete
Zaspiar. Pagar. Sin. Llastir puzas. ~man: zaspear.
Zoriaco. Criado. ~
Zomu. Mozo. Mordón. Mondoa, zormu.
Zormu m. Mozo. Sin. Mordón. Mondoa. Zomu
Zoscal. Saco. (V. Sandiego).
Zosquín. Huerto. (De la guxara: Cementerio).
Zuriacu. Criado. (V. Zoiaco).
Zuerpu. Cuerpo.
Zulé. Cigarro puro. ~
Zuliancu. Blanco.
Zuriacu m. Criado. Sin. Morrón. Morru
Zurra. Pinche.
    * ergues; canteros del oriente de Asturias

    ** goxeros; cesteros de Peñamellera
BIBLIOGRAFÍA:
Xírigues. Lengua y vida de los artesanos asturianos ambulantes
de
Xuan Xosé Sánchez Vicente y Otros
CajAstur - Asturias 2004

La Xíriga: (El Lenguaje de los Tejeros de Llanes)
de
Emilio Muñoz Valle
Temas de Llanes Nº 67
Llanes, 1994
Puertas, 27 de agosto de 2011

lunes, 15 de agosto de 2011

"LOS GUAJES DE LA MARINA"

Desde luego, el nombre escogido para unos músicos, no tiene nada que pedir en lo que respecta a originalidad y definición de lo que es el propio grupo. Si elegimos la acepción más apropiada que da el diccionario de la Lengua al término 'guaje', son cinco muchachas y cuatro muchachos de dos grupos de edad. La marina, es el término que se usa, allende el Cuera, para nombrar en general a los pueblos cercanos a la mar y, por tanto, a los de la cornisa llanisca donde se engendra este grupo musical.

Intentaré describirlos. Los tres más veteranos, en cuanto a tablas se refiere, son:

Chema Rozada Sampedro que, aunque dice con merecido orgullo ser de la Malatería, adquirió grandes lazos de proximidad y amistad en la parroquia de Vidiago. Si digo que no tiene estudio musical alguno, no lo digo en sentido peyorativo, todo lo contrario, intento realzar más su valor de autodidactismo, el gusto estético musical y la capacidad de improvisación en el escenario. Esto hizo que formase parte de varios grupos y orquestas en el gran mundo musical del "directo" a la guitarra.

Jesús Sánchez Pérez es de San Roque del Acebal. Bajista del grupo, es el complemento del equipo que tratando de pasar desapercibido sin conseguirlo, evidentemente por su estatura, pero también por el apoyo que aporta con el bajo al resto de instrumentos para conseguir un emplaste perfecto en el sonido. Tal como lo haría un pintor con los colores, que esa es su ocupación laboral.

Victoria López Cortina es de Puertas. Las tablas las tuvo que hacer desde bien guaja en los escenarios del Coservatorio donde obtuvo la titulación de Profesora Superior de Violonchelo, a la vez que se licenciaba en Historia y Ciencias de la Música. Puede decirse entonces que es, sin dudarlo, el alma mater del grupo, "Los Guajes de la Marina".

"Fue en uno de esos momentos de inspiración que una tiene, en el verano de 2009, ante la constatación de la variedad de estudios musicales que tenían en el ámbito más cercano a los tres pueblos parroquiales, Puertas, Riegu y Vidiago. Se me ocurrió que estaría muy bien juntarlos a todos y que cada cual tocase su instrumento, simplemente para pasar juntos un buen rato. Por supuesto que no tardó casi nada en surgir la idea de hacer un grupo, con la premura que se tiene para hacer reales las ilusiones."

Gabino Antuña Ortiz-Noriega, aunque con raíces familiares maternas en el pueblo de Riegu, es de Llangréu y estudia el Grado Medio de Violín por el Conservatorio de Sama.

Julen Gutiérrez Montoya, tiene ascendencia y veranea en Vidiago. Estudió 3º del Grado Medio de Música en el Centro de Estudios Secundarios y Artísticos, "Oriol Martorell" , de Saxo.

Marina Aneiros Gayol, viene desde Avilés donde reside y estudia el Grado profesional de Violín en el Conservatorio de Oviedo.

Sara Tovar Sánchez, también de Avilés, tiene el título en Viola del Grado Medio por el Coservatorio avilesino.

Ainhoa Longo Pérez es de Riegu, adquirió estudios musicales de Solfeo y Piano de la Escuela de Música de Llanes, y del Conservatorio de Sama; también de Acordeón diatónico de la Escuela de Música de Llanes. Toca el teclado.

Elisa González González es de Puertas y tiene los cuatro cursos iniciales de Solfeo y siete de Piano por la Escuela de Música de Llanes, toca también el teclado y hace los efectos especiales.

En la mesa, elemento imprescindible, pone todo su conocimiento, el padre de una de sus integrantes, Elías Aneiros, para lograr una calidad de sonido más que aceptable.

Es justo explicar para los lectores que no lo sepan que, sin restar importancia al interés de las familias por que sus hijos se metiesen en el mundillo de la música, hubo otros imponderables que no debemos dejar de lado. De una parte, la Casa de la Música, donde los profesores a ella adscritos enseñan distintos instrumentos y la base tan importante que adquieren en el lenguaje musical a lo largo de los cursos académicos. De otra, no menos importante, el surgimiento en Porrúa del fenómeno musical "Llacín" que tantos músicos dio en su trayectoria no sólo de gaita y percusión, sino también de violín y de acordeón especialmente que llevó a distintos lugares en sus clases itinerantes.

A todos los que pudo concentrar Victoria les unía la inquietud de tocar el instrumento que estaban estudiando durante el curso en las diferentes escuelas de música. El reto a medio plazo fue coordinar todos los instrumentos. Un día, en los locales de la Biblioteca de las Escuelas en Riegu, se dieron cita la cuerda, el viento y la percusión: dos pianos, un acordeón, un saxo, dos violines, una guitarra y un bajo, no descartó en un principio el tambor. Todos acompañados por el chelo tendría que sonar bien. En ese mismo verano hicieron la primera actuación en las Escuelas de Vidiago, cuya biblioteca no daba más espacio para albergar al numeroso público que acudió al bautismo del grupo para el que aún no se le había pensado nombre.

Qué mejor arranque para un grupo de este formato que llevar al pequeño, pero excelso público, los temas de las bandas sonoras de las películas de Disney. Un éxito total tuvo en la primera función que no hubo más remedio que repetir sesión para conformar a tantos niños y niñas que no pudieron entrar en la primera. Y es que los mayores, acompañanates o no de los niños, ocupamos sibilinamente el pequeño espacio del salón de eventos del Casino de Llanes.

Ese inicial éxito hizo que en el verano de 2010 el grupo, ya consolidado y con el nombre que le daría cuerpo, ampliase los escenarios donde actuaría, ya no sólo en Riegu, en el magnífico edificio del Casino, y en el entorno de la Casa de Cultura de Llanes sino también en la Plaza de Colombres y en la bolera de Purón ante un pequeño, pero entrañable público, con los temas de los "Beatles", "Abba" y Bandas sonoras de películas. En Pendueles, por San Acisclo, amenizaron el magüestu de la bolera. En todos ellos mantuvieron al público atrapado con el ambiente que crea su música.

En este verano de 2011, fueron a Purón, a la bolera de Puertas, a Colombres y a Llanes. Tienen previsto actuar el 18 de agosto en Colombres, acompañando al Certamen de Cortometrajes y en otros eventos aún sin determinar en el mes de septiembre. No descartan la posiblididad de llevar su música a otros lugares donde se les requiera su actuación.

La falta de recursos económicos, es la traba mayor, pues dependen de la generosidad de profesionales que les prestan el equipo, como Ramón de "Sonido Directo", Celín del grupo "Sentencia" y Pedro Morán del bar "Casa Güelu" de Llanes.

Quizás con el tiempo y con las actuaciones que tengan a partir de ahora, puedan llegar a emanciparse, más por la responsabilidad de llevar material prestado, que por el hecho de pedirlos a quienes de tan buena gana se los dejan. Ser autosuficientes sería también una forma de avanzar positivamente como grupo.

Tuvieron desde el primer momento el apoyo de la Concejalía de Cultura y la de Higinio del Río, director de la casa Cultura, que se volcó con ellos en casi todas sus pretensiones en cuanto a locales, si bien desde el punto de vista crematístico no alcanzaron los mínimos esperados. Será por la crisis.

Los títulos de crédito estarían incompletos si no se mencionara la colaboración prestada por la "Asociación Cívico Cultural y Deportiva "La Marina" de Vidiago, y en la persona de su presidenta, Gloria Cueli Noriega quien nos brindó todo su apoyo incondicional y nos ayudó a conseguir todo lo que necesitamos.

De los nueve componentes, uno vive en Barcelona y ocho en Asturias, y de éstos, uno es de Llangréu, dos de Avilés y los cinco restantes son del propio concejo llanisco. Esto conlleva la imposibilidad de encontrarse a lo largo del año para ensayar, por lo que queda restringida, como grupo completo, tanto ensayos como actuaciones a los períodos de vacaciones.

Cuentan con el aliento que les da el público a quien tratan de llegar y llenar, fin último de cualquier modalidad del arte.

Con las ganas de trabajar y el amor que ponen en la música, saldrán adelante. Es un espectáculo digno de ver.





domingo, 7 de agosto de 2011

PREVISIÓN DEL TIEMPO: 20022/23

Para que los que no hayan llegado a tiempo para leer el tema de "Las Cabañuelas" les anoto las precisiones del tiempo que hizo los días que van desde el 1/08/ en adelante. 
PREVISIÓN DEL TIEMPO PARA EL AÑO 2022/23

Observaciones hechas en AGOSTO DE 2022
TÉCNICA APLICADA:
Se representa como S1, S2, S3, S4...S12 los primeros doce días del mes en que se obtienen los denominados "SURTIMIENTOS"

El S1, SURTIMIENTO1, es para el mes Agosto de 2023, el S2 para septiembre, SE para octubre y así hasta el S12 que es julio de 2023. 

A partir del día 13, son los "RESURTIMIENTOS", mes a mes, pero hacia atrás:

Día 13 para agosto de 2023
Día 14 para julio,
Día 15 para junio,
Día 16 para mayo,
Día 17 para abril,
Día 18 para marzo,
Día 19 para febrero,
Día 20 para enero,
Día 21, ya es para diciembre de 2022,
Día 22, para noviembre de 2022, 
Día 23, para octubre y
Día 24, para septiembre.
 

INTERPRETACIÓN:

Cuando los RESURTIMIENTOS  coincidan plenamente con los SURTIMIENTOS nos proporciona un pronóstico bastante fiable; en cambio si son dispares, puede que puedan darse ambos en el transcurso del mes en cuestión.  

SURTIMIENTOS (S) y RESURTIMIENTOS (R) de las Cabañuelas observadas en el presente mes de agosto de 2022 son estas:

NOTA ACLARATORIA: Las anotaciones de septiembre a diciembre son para el presente año 2022. Las que van de enero a agosto son para el año entrante de 2023.


[(SEPTIEMBRE: S2. Nublado con sol, algo de lluvia.
R24: Nublado continuo, llovizna, algunos goterones y truenos muy espaciados.)]
[(OCTUBRE: S3. SOL, boina en el monte y nubes en la mar.
R23: SOL, brisas, entrenublado, truenos y lluvia)]
[(NOVIEMBRE: S4. SOL, de mañana y orbayu en la tarde. Signos de tormenta hacia la mar.
R22: Nublado y brisas, nublado todo el día)]
[(DICIEMBRE: S5. Nublado seguido de orbayu.
R21: Nublado, brisas, SOL)]

2023
[(ENERO: S6. SOL, DESPEJADO con brisas.
R20: Sol todo el día)]
[(FEBRERO: S7. SOL, DESPEJADO Y BRISAS frescas todo el día y cirros en la tardina con vientecillo.
R19:SOL y brisas)]
[(MARZO: S8. Lluvia de mañana y sol de tarde).
R18: Nublado, viento suave, sol)]
[(ABRIL: S9. Sol,. nublado y tarde toldada.)
R17: Noche de lluvia, día nublado y lluvioso)]
[(MAYO: S10. Nublado total.
R16: Lluvia y sol, alternando.)]
[(JUNIO: S11. Nublado, Sol. Brisas.
R15: Sol, nublado, viento suave, sol.)]
[(JULIO: S12. NUBLADO TOTAL
R14: granizó a la 1 h. NUBLADO.)]
[(AGOSTO: S1. SOL abrasador. Alguna nube.
13.RESURTE: NUBLADO, lluvia y sol a intervalos.)]

RGNhttps://renglonesperdidos.blogspot.com/2011/08/las-cabanuelas.html?m=1

miércoles, 3 de agosto de 2011

LAS CABAÑUELAS

Acerca de la predicción del tiempo I
Se conoce con el nombre de “cabañuelas”, al método de pronóstico del tiempo para un determinado lugar en base a la observación y anotación metódica de los fenómenos meteorológicos que se dan a lo largo de un mes determinado del año. Así se viene usando desde los tiempos más remotos y nace del esfuerzo de la humanidad por querer emanciparse de los caprichos de las deidades. El control de las tormentas, las riadas o las grandes nevadas era fundamental para poder llevar a cabo con éxito, la recolección, la caza, el pastoreo y posteriormente la agricultura. Es por tanto, en el mundo rural donde se va a mantener hasta nuestros días este artilugio para vaticinar el tiempo. No obstante lo dicho, también resultaría incorrecto aseverar que sólo sea particularidad del medio rural y no también de la ciudad, dada la movilidad actual de la población de uno a otro espacio, obedeciendo a imperativos laborales, educativos o vacacionales. Desde luego que estuvo el término más adscrito a lo rural por el contacto directo con los fenómenos meteorológicos y por las necesidad de prever el tiempo que hará, antes de iniciar ciertas actividades como la siembra, la siega o la cosecha.
A la mayoría de nuestros lectores puede que le extrañe esta palabra y la aplicación que se le asigna y que a la vez le parezca fútil conocerla siendo más fácil esperar al final de telediario para saber el tiempo que hará durante los siete días siguientes.

Me llega el término por primera vez de boca de una compañera de trabajo nacida en Aviados de La Vecilla, en León. La versión que me dio para la lectura de las “cabañuelas”, es sin duda la que me parece más lógica y acertada cuando la comparo con otras que obtuve a través de la red de redes, añadiendo en su favor el que su anciana madre mantiene aún la costumbre de opinar sobre el tiempo que hará en tal o cual fecha y a fe suya con bastante más acierto que los sofisticados medios de los que hoy disponemos. Es, pues, una tradición oral antiquísima que se pierde en la noche de los tiempos cuando la humanidad, intentaba controlar al medio en el que vivía.
Supone dificultad dar con los orígenes de esta tradición. Parece ser que se tienen referencias de ella en el Zamuc, o “Fiesta de las Suertes”, del calendario babilónico. También para el pueblo hebreo, hay relación con la “Fiesta de los Tabernáculos”. En India se destinaban doce días en la mitad del invierno a vaticinar las próximas condiciones climáticas. En el México de los Aztecas, se adoptaron los conocimientos que sobre la previsión climática tenían los Mayas y de ahí con posterioridad se incorporó y adaptó al calendario cristiano. Para estas dos culturas precolombinas, el año se dividía en 18 meses de veinte días cada uno a los que se añadían otros cinco más. Con los dieciocho primeros días del primer mes se predecían los dieciocho meses consecutivos del año. Con los dos días restantes se llevaban a cabo otros cálculos: el decimonono predecía el solsticio de verano y el vigésimo el solsticio de invierno.
Hoy en día nos ofrecen una información, diríase, institucionalizada, con la llegada de la televisión. Recuerdo que cuando se tuvieron los primeros televisores, generalmente en algunos bares, la gente decía “ir a escuchar El Parte”, para escuchar las noticias, con clara referencia al parte de guerra, o aquello de “ir a ver El Tiempo” en un mapa de España cubierto por doquier de soles, nubes, lluvias, vientos, nieves, rayos y termómetros. Cuántas veces las previsiones para una determinada zona, habrán perjudicado seriamente la afluencia del turismo y lo hayan empujado hacia otras donde posiblemente no hayan podido disfrutar del clima anunciado.
Hay diversidad de signos utilizados para la interpretación meteorológica en el medio rural. Desde las formas de las nubes, el color del cielo sobre la montaña y sobre el mar, la conducta de los seres del entorno: los peces en el río, las hormigas aladas, las abejas, el vuelo y canto de los pájaros, las gallinas en su corral, o el ganado en los pastos y los dos animales domésticos por excelencia, como son el gato y el perro. No es de despreciar ni mucho menos el conocimiento del refranero que aporta la sabiduría enciclopédica popular. La observación no tiene por qué ser sistemática. En el transcurso de la vida, se va adquiriendo esta capacidad. Llega a parecer que el tiempo que hará de inmediato, puede olerse, sentirse por la piel, por la variación luminosa y hasta por el semblante de la gente con la que te tratas.
Encontré en un caso, que las cabañuelas se aplican con el primer mes del año, de forma que lo que ocurra en este mes de agosto fue lo que se dio el día ocho de enero y así para el resto de los primeros doce días de enero. Es conveniente anotar en un cuaderno los datos observados, esencialmente, por ser lo que más nos preocupa, como puede ser el estado del cielo, la dirección y fuerza del viento y la temperatura.
Pasado el día doce, las previsiones se hacen en sentido descendente, es decir:
13 sería diciembre, 14 sería noviembre, 15 sería octubre, 16 sería septiembre, 17 para agosto, 18 para julio, 19 para junio, 20 para mayo, 21 para abril, 22 para marzo, 23 para febrero y 24 para enero.
En los seis días que hay del 25 al 30 se toma nota así: después de pasada la medianoche hasta el mediodía del 25 para el primer mes, del medio día hasta la medianoche siguiente para el segundo mes y así sucesivamente con el resto de los días.
Finalmente se remata la previsión con lo que ocurra el día 31 en sus veinticuatro horas, tomadas de dos en dos a partir del inicio del día con sus 24 horas. Es decir que cada dos horas se asignan a un mes: de las doce a las dos para enero, de dos a cuatro para febrero y así sucesivamente.
Y bien, ya tenemos todos los días y sus horas correspondientes a cada mes del año. Si volvemos a nuestro ejemplo original, que es el mes de agosto, sabemos que sus días son el 8, el 21, la tarde y noche del 29 y desde las 16:00 a la 18:00, del día 31 y debemos ponderar los distintos resultado obtenidos para fijarnos en lo más insistente.
Pero también se hace en otros sitios de forma parecida a como me explicó mi compañera leonesa en el mes de agosto y que trataré de trasmitiros con la mayor claridad.
Por aquellas tierras de León se habla de “los surtimientos” en sentido ascendente y así se expresan que el día primero de agosto surte al mismo mes, agosto. El día dos, surte a septiembre, el tres surte a octubre, el cuatro surte a noviembre el cinco surte a diciembre y así sucesivamente hasta el día doce que surte al mes de julio. ¿No resulta demasiada coincidencia que por ejemplo el día cinco de agosto sea la festividad de la virgen de las Nieves?
A continuación vienen los “desurtimientos”,en sentido descendente, hacia atrás: el día trece desurte a julio, el catorce desurte a junio, el quince desurte a mayo y así sucesivamente hasta que el veinticuatro desurte al mes de agosto.
Anotados debidamente “surtimientos” y “desurtimientos” correspondientes a cada mes, los sopesamos y valoramos para quedarnos con la media de los resultados que anunciarán la meteorología predominante para el próximo año, 2012.
Es cuestión de probar si da resultado y le dedicamos unos minutos al día a esta práctica ancestral mientras nos acercamos un poco más al conocimiento y respeto por la pequeña esfera en la que debiéramos vivir en consonancia todos sus moradores.

lunes, 6 de junio de 2011

SAN JUSTO Y PASTOR EN PORRÚA

Creo recordar que fue por aquel verano de 1967, en la fiesta de los santucos, que así dicen con cariño en Porrúa a Justo y Pastor, los dos niños mártires, cuando me ocurrieron los hechos que paso a narrar. En el santoral se sitúa esta festividad el seis de agosto. Por cierto que este año en que estamos caerá de sábado, con lo que no habrá necesidad de cambiarla de fecha. Aquel año, tampoco, pues cayó de domingo. Recuerdo con nitidez los diez duros que madre me había dado al salir de casa, como dijo ella, para que me acostumbrara a tener y a mirar por el dinero. Sellé el bolsillo con el pañuelo para no perderlo con cualquier movimiento brusco. No pensaba gastarlos, pues me quedaba lejos ya la etapa de chucherías y tampoco me había creado necesidades suntuosas; como mucho, alguna bebida refrescante para acompañar al bocadillo que comprábamos en cualquiera de los bares del pueblo, como tentempié hasta que finalizase la verbena. En la pandilla de chavales en que andaba, no se hacían grandes dispendios, aunque ya todos ganábamos un sueldo. Acabada la romería, en el momento en el que la mayoría de los vecinos se iba a casa a cenar, pasábamos por el bar "La Guaira" donde, por estar algo más retirado de la carretera que "El Pizá", tenía menos atasco de público. Además en él contaba con el amable trato de la dueña, Rita, que me preguntaba y mandaba recuerdos para mi abuela materna y parienta suya, Araceli. No puedo pasar por alto, contando cosas de este singular pueblo, que de él salió una gran parte de mi árbol genealógico, ahora que se lleva tanto hablar de ello, tanto debido al Sobrino como al Tamés, que son dos apellidos que aparecen en numerosas familias porruanas. Después de la espera habitual en estos casos de fiesta, a la entrada del local, por el lleno que había dentro, Gerardo sacaba los pedidos según salían de la cocina y los repartía entre los desesperados e impacientes clientes, por encima de las cabezas, a la par que recogía el dinero.
Lo primero que había hecho al llegar fue pasar a saludar a una tía abuela, Rosaurina. Había enviudado de Felipe Concha, el lechero con pata de palo que hacía años nos recogía la leche en la tienda y estanco de Fina, Lina y Manuel Junco. La encontré sentada en el poyo de entrada y, tras el saludo de conveniencia, me invitó a pasar dentro para que probara del trozo de tarta que algún vecino le había traído a casa. Me gustaba sentarme a aquella mesa de tablas blancas, por la lejía y el estropajo, que tantas conversaciones y tertulias, me imaginaba yo, debía guardar entre las rendijas y los cajones. Le debía aquel tiempo robado a la fiesta, para contestar a sus preguntas, rematadas invariablemente por una extensa relación de sus recientes achaques que habían venido a engrosar los crónicos, suponía yo entonces, fuesen por la edad, pero que echando cálculos aproximativos ahora, no soy a calc ularle bien poco más de los sesenta. La escuchaba por que se resarciera de su soledad hasta que, aprovechando un respiro en su narración, se la reconducía hacia el recuerdo de la bisabuela Gloria. Le pedía que me dejara ver las fotos que seguramente guardaba celosamente dentro de alguna caja metálica de galletas en el cajón del aparador. El olor de la cocina y del conjunto de la casa me es difícil de describir, pero aún creo poder revivirlo olfativamente como el olor de la humedad de las paredes entremezclado con el acre de los lácteos. En el pasillo estaban los viejos bidones y el medidor de la leche. Algunos vecinos llegaban a esa hora con los calderos, pues el ganado no sabe de fiestas, como se solía decir. Aquellos olores estaban allí y me reportaban el grato recuerdo de mi niñez cuando con cinco años, acompañaba a mi abuela a visitar a su madre que yacía en la cama, bien cumplidos los novena y nueve. Me izaba mi abuela a besarla y a que recibiese de aquellos labios sinuosos, el más sonoro de los besos que yo disimuladamente limpiaba con la manga del jersey. Acto seguido le entregábamos un par de pasteles que mi abuela había comprado con ese fin el martes anterior de plaza. La bisabuela me correspondió con un puñado de caramelos que tenía guardados para la tos en el cajón de la mesilla de noche, sin quitarme los ojos de encima un rato y sonriéndome mientras me mostraba las cuatro escasas piezas dentarias que le quedaban..

Reconfortado con los recuerdos y ya acabado el tema de conversación con la tía Rosaurina, me despedí de ella y salíó a acompañarme en zapatillas hasta el muro del parque donde cotilleaba y disfrutaba con otras vecinas de su edad de la fiesta, pues había terminado de recoger toda la leche de la tarde.
Comenzaban a probar sonido los músicos en el tenderete que se levanta en el centro del parque. Busqué con la mirada a los amigos subido a lo alto de la pandina. La gente llenaba por completo todos los rincones del sitio donde se hallaba instalado el puesto de sidra, la churrería y las avellaneras. Fuera del recinto, cerca de las escaleras de acceso, quedaba el carro de los helados y al lado de la fuente de bronce, se hallaba instalado un pequeño puesto. Sobre una mesa plegable del puesto de sidra se sostenían dos pinados verticales que aguantaban un travesaño horizontal, tal como si se tratase de una portería de fútbol en miniatura. Del palo superior se sujetaba un hilo en cuyo extremo colgaba una bola. En la misma vertical de este improvisado péndulo de Foucault, el feriante colocaba un pequeño cono de madera y mostraba a los romeros que por allí desfilaban, la sencilla forma de jugar. Consistía en lanzar la bola de forma que al pasar al lado del cono no lo derrivase sino en el retorno. Cuantas veces lo mostraba, tantas acertaba. Al fin alguien se animó a participar en tan inocente e infantil pasatiempo picado por la curiosidad. Aunque los aciertos no se daban ni por asomo, antes que desanimar al resto que observaba, más le incitaba a querer participar. Los pocos aciertos que hubo fueron debidos a la forma de colocar el cono sobre el círculo dibujado en el tapete y posiblemente consentía en perder algo con tal de animar a los nuevos apostantes. Cuando se hubo localizado parte del truco de colocación del michi, y temiendo perder parte el dinero ya ingresado, quiso cambiar de suerte y tercio. De una bolsa que tenía guardada bajo la mesa, sacó tres medias patatas que nos mostró a todos el hueco que había en su interior y las alineó sobre la mesa. Mostró también a la concurencia una bolita de papel que hábilmente iba ocultando y cambiando de uno a otro cascarón de patata,. Tras varios cambios hechos con suma celeridad, los dejaba de nuevo alineados para que alguien hiciese la apuesta de donde estaba oculta la bolita de papel. Al principio parecía fácil en las pruebas que hacía, pero cuando comenzaron las apuestas, los movimientos se hicieron áun más celéricos. Desde la distancia donde me encontraba percibía mejor que de tan cerca el ir y venir de la bola y me dejé atrapar por la idea de ganar un dinero extra. Qué había de malo en intentarlo, pensé, y me cegué por ese pensamiento. Me acerqué más a la mesa y deposité mi única moneda sobre la mesa, a la vez que destapaba, con la otra mano la patata que ocultaba el papelito volandero. El éxito me obnubiló por completo. Tenía ya en mi poder dos monedas de diez duros, cantidad más que suficiente para contentarme. Al ver mi éxito, el público volvió a animarse y continuaron llenándose los bolsillos del diestro trilero que empezaba a hacer el agosto a cuenta de los incautos parroquianos. Pero como dicen, la avaricia acaba rompiendo el saco. Y no sólo por avaricia sino por falta de humildad, llegué a creer que tendría más hablidiad visual que el resto de los allí presentes. Nada más aflojaron las apuestas y me dieron ocasión de intentarlo otra vez, eché sobre el tapete la moneda ganada con anterioridad que aún no había tenido tiempo de calentar en mi mano. Me disponía, como en la vez anterior, a levantar la patata central, donde había visto que había ido a parar la china de papel, cuando el habilidoso embaucador me lo impidió teniendo mi brazo por la muñeca, a la vez que desvió mi atención a otro apostante que trataba adelantárseme. Todo un truco psicológico de distracción bien traído y posiblemente ayudado por alguien que hacía de cebo, según sé ahora. Pero en aquel momento, tragué el anzuelo con todo y sedal que aquel perdulario embaucador me echó al verme cegado por la avaricia. Inocentemente pensaba que se trataba de un juego donde se enfrentaba la habilidad de mis ojos a la velocidad de sus manos. Los pocos segundos que tardó el cuello en girar a un lado y volver al frente, fueron más que suficientes para cambiar la bola de cobijo. Tampoco reparé en los avisos que me dio mi amigo, según me contó después, para que no levantase la del medio sino la de la izquierda. No era a razonar mi fallo. El juego siquió y nadie se ocupaba ya de mí fracaso. Sentí, sin embargo que la sangre desaperecía de mi cabeza y se me iba a los pies. Las caras se tornaron borrosas y los brazos que se apoyaban en los hombros de mis amigos Ramón y Pancho que estaban a mi lado, fueron perdiendo fuerza hasta deslizarme lánguido al suelo. Fueron quizás unos segundos, los que tardaron en llevarme al pie de la fuente donde recobré el sentido con la fresca agua arroyando por la camisa adentro. Oí que alguien avisaba de que se acercaban los civiles por la entrada sur del parque, atraídos por el barullo que se debió montar entorno mío o porque alguien les avisó. El tipo aquel del puesto, viéndolos venir, recogió rápidamente los artilugios y la bolsa yendo a perderse entre el público hacia la salida opuesta. Acabaron de reanimarme las palabras de mi amigo Tolino que me explicó cómo me había metido la moneda perdida en el bolsillo derecho de mi chaquetilla de lino. Ahora cavilo si lo haría por el miedo a ser pillado o porque se sintiese reconcomido por el daño que me había hecho con el engaño. Aunque aquel episodio me debió servir para no caer jamás en el juego, se cobró la alegría y el disfrute de un día de fiesta que se me auguraba tan feliz al salir de casa con mis cincuenta pesetas.
La música y los cohetes al comienzo de la verbena me acompañaron en el recorrido por los caminos de la ería, iluminado siempre por la luna, pasé el cuetu de la Collada y vi las primeras luces mortecinas de las casas en los barrios de Tresierra y la Caleyona.

martes, 5 de abril de 2011

DR. D. RAMÓN SOBRINO DE LA VEGA

Ramón Sobrino Arenas y Benigna de la Vega Balmori fueron sus padres. D. Ramón, como así se le conocía en Parres, había intentado el sueño americano por tierras de México. Un accidente, cuando las cosas empezaban a irle bien, y que le ocasionó la amputación de una pierna, no le permitió continuar con el trabajo emprendido, pero con el nivel económico logrado, sin exageración, y la hacienda que había dejado aquí, le permitió regresar y vivir con cierta holgura en su rincón natal, y formar familia.
Mi padre lo recuerda, por causa de su impedimento físico, asomado a la galería de la nueva casa, desde la que seguía, como desde una atalaya el ir y venir de los vecinos en sus tareas ganaderas y en los juegos de los chiquillos, desde la Casona a la Vega los Romeros o al barrio de la Concha y por el alto de Pedrujerrín. Me cuenta cómo en una ocasión avisó a su madre, mi abuela, de la escapada a hurtadillas que hacía mi tío Jesús, el primero de los diez hermanos, para salir por la ventana que daba al huerto e irse al encuentro de la chavalería que campaba en la bolera de la escuela.
Primero nació un niño al que, indefectiblemente le dieron el nombre del padre. Pasados dos o tres años, sería Dolores, la hija que llegó para alegrar el hogar de la nueva casa y, siete desde el nacimiento del primogénito, vería la luz el tercero de los hermanos, Joaquín, nombre tomado de un tío materno, pues Dª Benigna era hermana de Salvador, que vivió y formó familia en Parres y de Joaquín que hizo lo propio en el pueblo de la Galguera. Por su parte, D. Ramón era hermano de Antonio de la Covaya y de Generosa, madre de Vicentina que vivió en otra casa enfrente del Chispún hasta su emigración a Venezuela con sus hijos: Manolín y Chuchi, Elenita, Chenti, Maria Gen y Mina.
Anteriormente, y hasta que quedó rehabilitada la casa heredada de los bienes raíces de Benigna de la Vega, vivieron unos años en otra casa colindante y heredada de los bienes raíces de Ramón Sobrino. Años después, esta casa fue el hogar y establecimiento, público de tienda y bar donde nació y creció la familia de Isabel Cabrera y José González, hoy cerrada ya desde el fallecimiento de sus últimos arrendatarios y que conserva aún clavado, sobre la viga soporte de la galería el cartel “El Chispún” y que tan gratos recuerdos nos trae tanto de la familia que lo regentó como de los servicios que prestó el establecimiento, pues en sus anaqueles y pontones se exponían a la venta todo orden de cosas necesarias para entonces.
Mis abuelos paternos, con los diez hijos ya nacidos en Pedrujerrín, acababan de instalarse en el barrio de la Casona, enfrente mismo de la casa de la familia Sobrino de la Vega, al otro lado de la carretera. D. Ramón, en una ocasión en que Juaquinín había estaba enfermo, pidió a mi padre que se llegase hasta Soberrón, para que llevara noticia a Joaquín, tío del niño, de cómo había pasado la noche bien y sin fiebre. D. Ramón que debió calcular mal el tiempo echado por mi padre en hacer el recado, al regreso de éste, le dijo en broma que ni tan siquiera le había dado tiempo a llegar a la Calzada, camino de salida del pueblo hacia la Palaciana. Era, además de hombre de buen humor, espléndido con todo el mundo y le dio nada menos que cinco pesetas a mi padre por hacer el recado. Como testimonio de su generosidad, sepamos que Mariano, apodado el Rápido, trabajaba de peón, matando la cal cuando la construcción de la casa y cobraba tan sólo cuatro pesetas de jornal.
En otra ocasión, me cuenta mi padre, con catorce años y merecida fama de buen andador, la tía Benina le encomendó que bajase corriendo hasta la Fábrica de hielo que había en Cagalín a por una barra de hielo con que atajar la extrema fiebre que sufría el niño pequeño. D. Manuel Vega Escandón había sido llamado con urgencia para atenderle. Ni la premura de mi padre acarreando sobre sus espaldas el saco de yute con el frío lingote ni las atenciones del doctor sirvieron para evitar un triste desenlace. Huelgo explicar el fuerte golpe soportado por la familia ni el que con seguridad sintió el resto del vecindario, por el aprecio con que de todos contaban. Por haberlo vivido esta situación personalmente de niño, imagino la pena que hayan pasado los dos hermanos, tan de corta edad en la inexplicable ausencia de su hermano. Corría el mes de marzo de 1933.
Mi madre, con siete años y que a la sazón sufría de una afección respiratoria que otro médico había diagnosticado como afección pulmonar, bastante corriente para la época en muchas familias, fue atendida ese mismo día. Mi abuela, al saber que se encontraba en el pueblo el afamado doctor, acudió a pedirle que pasara por casa para ver a la niña y así fue y tras observarla, dictaminó que la dificultad respiratoria provenía de una infestación parasitaria, también bastante corriente entre los niños que no disponían de la higiene ni los medios actuales y como remedio le recetó que tomase un vaso de leche hervida con ajos diariamente hasta que desaparecieran, lo que la hizo mejorar y al fin sanar.
El primogénito de D. Ramón y Benigna cumpliría ese mismo año los siete y por tanto acudiría a la escuela donde daba clase el maestro D. José Mª Fernández. Mi padre había cumplido ya los catorce, pero en septiembre siguió acudiendo por la escuela y ayudaba al maestro en las tareas de lectura y cálculo con los alumnos más pequeños. Fue así como tuteló, digamos, por encargo de D. Ramón la entrada de Monchu en la escuela. Lo recuerda un buen crío sin malicia alguna, como se debe a la edad y al talante de sus progenitores que así lo estaban educando. De aquella y por suerte ya no se da hoy en día, la entrada en la escuela resultaba la primera de las gestas para todo niño, algo parecido casi sin exageración a la entrada en el servicio militar.
A veces, las tragedias se encadenan. Corría el año 1937, cuando las tropas rebeldes habían tomado Llanes ya por el mes de septiembre y el ejército republicano iba perdiendo los asentamientos ante el ataque de los biplanos italianos que llevaban como orden tirar a todo lo que se moviese. Desde el barrio del Cuetu, una batería de antiaéreos vigilaba el cielo. Los vecinos en previsión habían recurrido al refugio de las cuevas. Loli, la hermana de Monchu, había ido a pedir a su tío Salvador que viniese a por su padre para llevarlo a la cueva, que permanecía en la galería de la casa, impedido como estaba. No sería mucho suponer que desde su acristalado recinto viese como en una película de terror, la llegada de la aviación o al menos sintiese el tronar de las granadas de mano que los pilotos lanzaban a su paso por el pueblo. En ese momento, otra vecina, Lola de Ribad, la calmó del temor que tenía al ruido de los motores y de las granadas, diciéndole que a ellas no les dispararían. Otro niño, Manuel Sobrino Gutiérrez, que ocupaba el mismo lugar del cruento escenario, se salvó por el instinto básico que le hizo correr a ocultarse en la huerta de Ramón Bustillo que se cierra a la carretera de sólido muro. Veinte metros más adelante, en el portal de la escuela, otra granada arrasó la vida de un soldado. Finalizada la guerra quedó el dolor y el hambre atenazando el semblante y la despensa de todo el mundo.
Pepa la de Meré, viuda y con un montón de bocas que llenar: Faela, Ramón, Benita, Fidel, Pedro, Nati, José, y Jaime hijo de Benita eran también vecinos de la buena de Benina. Joselillo y su sobrino Jaime que eran prácticamente de la misma edad, veníanse a diario delante de la ventana de la cocina de doña Benina a cantarle con su lengua de trapo “Los campanilleros por la madrugá” y una vez terminada la copla, Jaime decía:
─ Benina, ¿nos da pan?─ y así, la pobre mujer les mataba a medias el hambre con un chusco que ya les tenía guardado. Cuando mi abuela dio a luz por undécima vez, después de haberse cambiado a la Casona, doña Benigna le llevaba a casa el puchero ya cocinado. Cuando mi abuelo compró el primer carro lo guardó en el penduz que aún está al lado de la casa de la tía Benina y al descargar el verde, mi padre y tíos tenían por costumbre dejarle un brazado de hierba fresca con que pudiera la buena mujer cebar sus gallinas lo cual era suficiente motivo para agradecimiento también de D. Ramón.
Monchu, huérfano ya de padre al acabar la escolaridad en Parres, se marchó para Llanes con su madre a vivir en un piso de la Plazuela de San Roque. Tras el bachiller, ingresó en la Facultad de Medicina de Valladolid llevando consigo a su madre y una vez acabada la carrera regresaron a Llanes donde formó familia con su esposa Tere y sus seis hijos, no dejando de atender nunca a su madre hasta su fallecimiento. En la calle El Llegar puso su primera consulta médica e instaló el primer equipo de Rayos X de la villa el doctor D. Ramón Sobrino de la Vega con la especialidad de Pulmón y Corazón. Mi madre estaba enferma y no le daban con el mal hasta que el médico del seguro, el Dr. Espina la reenvió a la consulta del doctor Sobrino quien le diagnosticó una pleuresía y la trató desde entonces hasta su recuperación.
D. Ramón, hijo, atendió con afecto a todo el mundo sin importarle la hora en la que se le fuese a llamar. Era y es, aparte de buen médico, muy buena persona como las dos personas que le enseñaron a serlo desde crío y recibe constantes muestras de afecto de quienes le conocen y le trataron. Modestamente, me creo agasajado por su aprecio también y desde estas líneas, ya metido en costumbre de contar en público todo lo que entra en el campo de mi propia experiencia, de la misma forma, le dedicó el mayor de los afectos propios y de quienes no pueden ya hacerlo.